Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Pedro de Silva.

Drogotas peligrosas

Siendo prudentes, echaremos al imperio de la inteligencia emocional la culpa de que todo se haya vuelto emociones, sentimientos, sensibilidades. No hay ya noticia que valga si no es capaz de emocionarnos, y basta ponerse delante de un telediario. Hay emociones de todas las clases, y unas producen terror, otras ternura, muchas compasión, bastantes odio, algunas amor. El caso es remover sentimientos, subirlos de tono, exasperarlos, llevarlos si es posible al punto de ebullición. Lo de entender las cosas (no digo ya interpretarlas) está fuera de moda y casi de circulación. Una antigualla. Así han acabado siendo las cosas, y aún nos sorprendemos de que la gente se mueva por impulsos, corazonadas, reacciones, espasmos, y deje aparcado el entendimiento en una calle sin circulación, como un coche viejo. La droga de la emoción, y las endorfinas que libera, es la pandemia de nuestro tiempo.

Compartir el artículo

stats