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Luis M. Alonso.

sol y sombra

Luis M. Alonso

Incongruencia

La suma constitucionalista de UPN, PP y Cs ganó en Navarra las elecciones doblando casi los votos del Partido Socialista pero este gobernará tras pactar con Podemos y Ezkerra un acuerdo que está dispuesto a respaldar Bildu, que se convierte, a su vez, según la carta enviada a la militancia en "interlocutor prioritario" del futuro ejecutivo foral. Naturalmente esto no se habría producido sin la bendición de Pedro Sánchez que próximamente, con la audacia y el cinismo que le caracterizan, insistirá en reclamar el apoyo de Casado y de Rivera para gobernar en solitario y evitar de esa manera depender de los independentistas para formar gobierno en España.

¿Es una incongruencia desvergonzada propia de un sujeto sin escrúpulos políticos? Sin duda, pero Pedro Sánchez es así. La ley del embudo no tiene para él secretos. En Navarra, que corre el peligro inminente de ser anexionada por el nacionalismo vasco en un momento de grave tensión territorial, insulta a los constitucionalistas sin la excusa de Vox. Allí Vox no tiene presencia. En Madrid, como le conviene desembarazarse de cargas comprometedoras para encabezar un gobierno monocolor socialista, pone al PP y a Ciudadanos en la disyuntiva de permitirle con su abstención el paso o la amenaza de acusarlos de bloqueo. Resulta muy burdo, pero el horizonte de Pedro Sánchez es su ego y su ambición no tiene límites, como se comprobó después de haber esperado tres meses convencido de que recibiría por parte de alguien un cheque en blanco para seguir en La Moncloa. Veremos en qué desemboca todo esto.

El caso es que, supuestamente, España podría salir mejor parada de un acuerdo entre constitucionalistas que de un gobierno socialista en minoría o coaligado con la extrema izquierda a merced del independentismo. Pero no nos engañemos, eso no es lo que pretende el líder socialista. Sánchez quiere que le dejen las manos libres para mecerse del lado que le convenga. ¿Quién se arriesga a abrirle el camino?

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