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Ilustres

El Centellero del Santo Cristo de Ourense y sus restauraciones

Indudablemente una de las piezas únicas y extraordinarias de la orfebrería auriense, es el llamado centellero del Santo Cristo porque se destinó al adorno de su altar de modo ordinario y era uno de los adornos más valiosos del monumento de la Semana Santa. En algún momento del siglo XX se le colocaron unos mecheros para lámparas eléctricas y se agujeraron las bases para ponerle cables. Así lo encontré yo en un trastero en 1992 y liberado de los cables se colocó en el Museo de la Catedral donde hoy se puede admirar. Quiero volver a destacar su importancia como obra de platería limeña de alta calidad técnica y precioso simbolismo. Por el águila bicéfala que lo conforma se denominó en la Catedral habitualmente como "el águila".

Daré datos sobre su historia y bibliografía añadiendo unas notas inéditas sobre algunos de los arreglos o restauraciones que en el siglo XIX insistentemente se realizaron todo para poner de relieve esta pieza singularísima del patrimonio auriense.

El Centellero

América fue destino de tantos que buscaron fortuna, les llamamos "indianos" porque a la "Indias" se suponía llegaban, y cuando fueron afortunados y eran generosos, muchos se acordaron de su tierra y dieron muestras de sus éxitos con el envío de dinero y obras de arte. Este es el caso de Pablo López Martínez, que de Sabucedo de Limia (Ourense) llegó al Perú y desde allí remitió en 1690 a su pueblo una serie generosa de alhajas de plata. Entre ellas destaca el llamado centellero, que es una pieza de singular valor artístico tanto por la esmerada ejecución como por la rara belleza de la misma.

La obra poco tiempo permaneció en el destino que su donante quiso y la razón la expresa el acuerdo del Cabildo de Ourense cuando la adquiere en 1728 en 276 reales, para la Capilla del Santo Cristo, que en esos momentos buscaba sumar riqueza: "Propuso el Señor Fernández que la capilla del Santo Cristo estaba faltosa de alhajas de plata para el adorno del altar y que había la ocasión de comprar una muy a propósito que vende el Abad de Sabucedo de Limia de peso de cerca de trescientas onzas por ser de poco útil para su Iglesia atento faltan en ella cosas muy necesarias que pueden comprarse con el importe de esta, acordose que dicho señor compre por su justo precio y valor intrínseco precediendo las solemnidades que se requieren por ser bienes de Iglesia." Así llegó el centellero al tesoro de la Catedral y allí a los pies del Cristo estuvo secularmente, para luego sólo colocarse en determinadas fechas y solemnidades como el Jueves Santo.

El centellero es en esencia un candelabro donde colocar diversos cirios que alumbran como las centellas. Estaba inicialmente destinado como veremos por la inscripción de alabanza, al culto del Santísimo Sacramento. La pieza es digna de destacarse tanto artística como iconográficamente: Sobre cuatro bolas con garras de ave, se asienta la base imitando la montaña del Potosí, con representación de la flora, fauna y gentes. Una especie de traducción curiosa de una geografía emblemática. "Esto vale un Potosí" se hizo expresión común para encarecer algo. Sobre esta base se apoya un águila bicéfala con las alas extendidas y sostenidas por los picos. Las cabezas se vuelven hacia el exterior y sobre ellas corre una barra con ocho mecheros sostenidos por ángeles genuflexos que portan cartelitas en las que se lee ALABADO SEA EL SANTISIMO SACRAMENTO. El águila es también animal que la emblemática relaciona con la luz y los ángeles que invitan a la adoración eucarística del "pan de los ángeles". Una cruz en la parte central ofrece noticias precisas de ejecución data y donante: PABLO LOPEZ MARTINEZ DIO DE LIMOSNA ESTE SENTELLERO A NUESTRO SEÑOR SACRAMENTADO PARA LA IGLESIA DE SAN SALVADOR DE SAVUCEDO DE LIMIA, OBISPADO DE ORENSE EN GALICIA. HIZOLO JUAN DE AGUIRRE EN LIMA DE PERU. AÑO DE 1685. De esta pieza excepcional, además la inscripción nos proporciona el nombre del platero, Juan de Aguirre, no siendo habitual este tipo de información ya que la mayor parte de las obras de platería indiana permanecen anónimas por no marcarse. La montaña del Potosí, "el cerro rico", que reproducen tantos grabados, se convertía así también en símbolo de la firmeza dogmática de la Eucaristía, centro y fundamento de la fe y la devoción. En Villarrobledo la imagen de la Patrona descansa sobre otra representación similar en plata del mismo cerro, regalo de Fray Diego Morcillo, natural de la villa albaceteña y Virrey del Perú.

Bibliografía

Las referencias a esta pieza no faltan en las obras genéricas que hablan de la Catedral, Manuel Sánchez Arteaga lo menciona en los Apuntes histórico artísticos de la Catedral de Orense, Ourense 1916 y Jesús Ferro Couselo y Joaquín Loren zo Fernández en su valioso trabajo La capilla y Santuario del santísimo Cristo de la Catedral de Orense. Orense 1943, reeditado en 1988. El primer trabajo específico los escribimos José Hervella Vázquez y yo en 1994 El centellero del Santo Cristo de la Catedral de Orense, donación de un indiano en el siglo XVII. MEMORIA ECCLESIAE V. Oviedo, 1994. Personalmente me he interesado también en Auria. Cien obras maestras del arte de Ourense. FUNDACION CAIXA GALICIA Ourense, 2004. Y en Artistas documentados con obra en la parroquia de Sabucedo de Limia (Ourense). NOTAS DE PATRIMONIO AURIENSE 60, Ourense 2017, además de las fichas de las exposiciones en las que ha figurado

Exposiciones

2005. Ourense. Camino de Paz. Mane nobiscum Domine. Catedral ficha 175 Miguel Angel González García. Y 2018 Mons Dei. Edades Del Hombre. Aguilar De Campoo. Aguilar De Campoo, 2018, 272-273 Ficha Miguel Angel González García.

Restauraciones

Llaman mucho la atención las continuas intervenciones que se documentan en las obras de orfebrería de la catedral cuyo uso cotidiano y el estar en manos muchas veces de muchachos poco responsables sufrían permanentes deterioros. Por ello la catedral tuvo siempre entre sus oficiales un platero que las atendía. En el archivo de la catedral en los libros de fábrica y legajos de recibos se conserva muchos que dan cuenta de las puntuales, y habituales intervenciones que sufrían estas obras algunas de las cuales acababan siendo sustituidas. También el centellero, "el águila" está muy presente en este tipo de intervenciones. Aporto algunos datos, que por supuesto no son todos, referidos a los siglos XVIII y XIX. En 173, Francisco Noboa hace tres porquetas de plata para el águila. En 1736 al mismo platero se le pagan 163 reales por la composición del "águila de la capilla que se rompió cayendo del monumento del Jueves Santo este año", los 100 al platero por su trabajo y los 63 de tres onzas y media de plata a 18 reales la onza que se gastaron en su reparo". En 1746 se anota "por la composición del águila 60 reales". 1765, 140 reales que costó la compostura del águila de plata, limpiarla y echarle algunas piezas. 1830, al platero Menéndez por piezas que hizo para el águila, tres escudos para los angelotes, 1839,al platero Rañoy por los crucifijos que hizo y una pieza para el águila 58 reales. 198 reales en 1845 al platero José Menéndez por Componer el águila (Centellero)otra vez en 1847y en 1853 al platero Antonio Rañoi Por componer y bruñir el Águila con la plata que puso 160. De nuevo en 1855 José Menéndez dice en un recibo: "primeramente a la Águila se le compuso un angelote arreglándole tornillo y porqueta y ponerle seguro y limpio." En 1857 el mismo platero declara: "se compuso la Águila, todas las piezas que necesitaron composición, echándole tornillos y porquetas nuevos a algunos angelotes, soldar a otro las dos alas que traía partidas y recomponerla en alguna piezas asegurándole todas, se blanqueció y se bruñeron todas las piezas, quedando toda ella como nueva." En 1858: "reparos al águila de plata un angelote, el tornillo partido, otro ángel fue preciso añadirle al hueso del tornillo pues no cogía la rosca y a los dos soldarlos, blanquear los y prevenirlos y otro ángel se le caía el mechero y fue preciso abrirle nueva rosca para ajustarle y para que así conste lo firmo".1859 A la Águila se le compuso un angelote arreglándole tornillo y ponerle seguro y limpieza. En 1859 el carpintero Nicasio Gago cobra 8 reales por el cajón donde se fijó la Águila o candelero, en el retablo camarín del santo cristo. 1860 Menéndez el Águila (Centellero) tornillos y por cuenta de los mecheros dos angelotes cada uno su ala partida, dos ramilletes partidos por trabajo y plata gastada para las soldaduras y composición 36 rls. 1861 el mismo: "recomposición de la Caja de plata del petitorio, un relicario alto, el centellero, dos candeleros y una lámpara de la Capilla del Santo Cristo, al centellero el 24 de abril se compuso el águila, una corona perdida se compuso y se le puso nueva la Cruz". En 1866 el platero Carlos Rodríguez "Por composición del Águila y más que contiene su recibo" que es de fecha 24 de abril de 1866 y dice: "Se le echaron veinte y nueve tornillos, diez y ocho tuercas, todas las roscas a los mecheros. Un rotulo a un angelote y pinchos en los pies a todos los Ángeles. Se soldaron varias piezas deterioradas Y por último se bruñó todo lo que debía bruñirse. Para las piezas hechas de nuevo gasté ocho onzas y ocho adarmes de plata que recibí de la misma capilla." Era indudablemente una alhaja protagonista, su singularidad la hacía atractiva y el moverla traía estos deterioros que se subsanaban manteniendo siempre su identidad.

(*) Delegado diocesano de patrimonio y archivero de la catedral

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