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Olga Seco Seco.

Le falta un verano

En numerosas ocasiones somos un poco torpes. La mayoría de las cosas que nos suceden nos ofrecen dos lecturas; creo que al liberarnos de la tutela de los sentimientos y afectos entendemos mejor. Los seres humanos, por lo general, somos faceta psicológica: sí, tratamos de analizar todo y, en definitiva, no conseguimos nada.

Pretender ser frenesí en una pocilga de cerdos es deshonrar a la inteligencia...

Creo que es una mala costumbre intentar cambiar a los demás. Por encima del juramento, de lo que consideramos una buena obra, está nuestra salud mental. Hay cosas imposibles. Me atrevería a decir que son penitencia genética y no se pueden cambiar. Hace pocos días, caminando por la calle, escuché la frase "le falta un verano" ¿Alguna vez han pensado qué quiere decir?

Pues ni corta ni perezosa (sonrío) me puse a pensar en los veranos que posiblemente nos faltan a todos. Vivimos tiempos linfáticos, arrebatamos la honra de cualquiera por la cara, y además, la mayoría de las veces somos la música que en un principio calma y después atemoriza. Muchas veces, piénsenlo, las personas que se dan aires de seriedad son las más trastornadas. Evidentemente junto a la crítica siempre anida la necesidad de superioridad: renta parca y amargada difícil de costear. Pa' ir tirando vende los calcetines mugrimientos tendidos en el patio del prejuicio... Todo lo que no se comprende es motivo asegurado de "comentario" y además sin remolonear.

A día de hoy, con semejantes calores, a todos nos falta un verano: a unos más y a otros menos. Las personas somos el trabajo que a diario hacemos con nuestro entendimiento, no vale la pena pretender cambiar a nadie, no se olviden que junto al paso de la protesta (la mayoría de las veces) camina la frustración. Sí, somos semejantes, pero a la vez distintos. Junto a la genética se encuentra "la central" de lo humano. Hay cosas que no se pueden cambiar, en sí mismas, son el acuerdo que nos hace únicos e irrepetibles: a pesar de faltarnos un verano.

A veces la sociedad presiona al torpe con frases despectivas. Otro día hablamos de "eres muy corto", "eres tonto", "te falta un hervor", y otras tantas lindezas... Todas confeccionadas para dar cabida a nuestra absurda superioridad. ¿Saben? Hay personas muy básicas que son capaces de transformar todo en amor y respeto. Y "eruditos" que son idea de combate con ganas de guerra.

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