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Luis M. Alonso.

sol y sombra

Luis M. Alonso

Paranoia

Russell Crowe es un actor extraordinario. En "The Loudest Voice", el biopic televisivo que se acaba de estrenar en España sobre Roger Ailes, maneja las sutilezas expresivas de su personaje con un maquillaje protésico tan completo que obliga a buscar los signos interpretativos en el interior del actor. Modula la voz, actúa como un titiritero envuelto en trajes que le hacen parecer una ballena encorsetada. Es Orson Welles haciendo de Falstaff mientras su estado de ánimo muestra regocijo por las derrotas infligidas a sus adversarios, y Sydney Greenstreet, cuando levanta el dedo para aplastar la carrera de alguien.

Ailes, el productor televisivo que fabricó a Trump, renunció a Fox News, en julio de 2016, con una indemnización de 40 millones de dólares y poco después de que Gretchen Carlson, presentadora de las noticias, planteara una demanda por acoso sexual contra él, a la que seguirían otras muchas de otras supuestas víctimas. A lo largo de su carrera hizo más por degradar el tono de la vida pública en Estados Unidos que nadie desde Joseph McCarthy. Llevó al extremo la consigna de que hay que darles a las audiencias lo que quieren: según él, un mensaje político disfrazado de sentimiento americano. Solía decir que la gente no quiere estar informada, sino sentirse informada. Fue hasta su muerte, hace poco más de dos años, el gran maestro de las fake news. Digamos el que inventó el concepto.

Las enormes ganancias que Ailes creó para Fox provinieron de hacer algo que instintivamente supo captar desde el primer momento de las personas que veían en solitario la televisión en sus casas: influir en su desazón como americanos indignados. Para justificarse a sí mismo, tenía que creer y hacerles creer a los demás que el periodismo real, con sus supuestos cánones de objetividad, era deshonesto, egoísta y sesgado. Por eso se dedicó a aplicar correctivo tras correctivo a un mundo vilmente corrompido por el liberalismo. Un paranoico peligroso.

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