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Javier Sánchez de Dios.

Crónica Política

Javier Sánchez de Dios

Los rupturistas

A estas alturas, y aparte los precipitados pronósticos que algunos hacen nada menos que sobre los futuros resultados electorales gallegos, seguramente en 2020, sólo dos incógnitas permanecen en el horizonte político. Al menos en el que afecta a la gente del común: la primera, a la totalidad, puesto que se refiere a quién y con qué compañía gobernará España en el próximo cuatrienio, si dura tanto. La segunda, menor y decreciente, acerca de, en términos de Galicia, si existirá cuando llegue la hora eso que llaman los que la han cursado "oferta rupturista". O, para ser concretos, si En Marea estará viva todavía.

(Son legítimas las dudas sobre el término "rupturista" porque quienes lo manejaron pidiendo el voto han dejado de serlo -si es que lo fueron de verdad alguna vez- poco después de que las elecciones les proporcionaron poder. El caso de Podemos es el más ilustrativo -todo aquello del asalto a los cielos, la casta y lo de "arriba los pobres del mundo, en pie famélica legión..."-, arrastrado por la condición humana; esa que transforma a las personas cuando les llega la ocasión de conseguir lo que negaban en público y ansiaban en su interior. Y se la dieron los votos.

En opinión de quien escribe no es necesaria una referencia al partido de Iglesias como ejemplo de lo que se afirma, ni tampoco al de Esquerda Unida, con pocos militantes y muchas ambiciones, proporción que siempre favorece un buen reparto. Quizá la sorpresa ha surgido en Anova, que es ya vieja no tanto por los años, como por los hábitos y que, posiblemente, en vez de insistir en la ruptura, llegará -en cuanto se reacomode la alianza estatal que viene- a defender la continuidad, aunque no se sepa de qué. Hasta hace poco sólo el señor Beiras podría decirlo, pero ya no).

Así las cosas, siempre desde la opinión personal, queda -o quedaba: esa es la cuestión- esa incógnita de EM, y antes de proseguir o disolverse no tendrá otro remedio que reflexionar acerca de si hay o no en Galicia "rupturistas" bastantes para afrontar un jaleo como el que representa tal definición. Y a la luz de los resultados electorales, hoy por hoy no parece que exista cantera suficiente. Las recientes declaraciones del señor Villares parecen alentar la esperanza de que En Marea sobreviva, pero es poco probable, visto lo visto. Y si todo eso es así, el rupturismo gallego se quedaría reducido a Podemos y sus satélites. Aparte el Bloque, por supuesto, que va por otra vía.

¿No...?

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