21 de junio de 2019
21.06.2019
Me lo repite

Jácome y el margen de realidad

21.06.2019 | 02:12
Gonzalo Pérez Jácome en la alcaldía.

El plan de Gonzalo Jácome de "salvar a Ourense" va a resultar más intrincado de lo que predicaba. El alcalde advirtió, tras sus primeros días de despacho, que "todo estaba vacío", que falta personal, que hay un "caos organizativo" en varios departamentos de la estructura municipal y que la burocracia administrativa del Ayuntamiento ralentiza los procesos. La idea es la materia prima fundamental pero su consumación depende de engranajes, circunstancias, tiempo y probabilidades. Borges decía que la realidad "no tiene la menor obligación de ser interesante". De providencia en providencia no se gobierna una ciudad. Imponer el control horario contra la "mafia del escaqueo" (desde mayo también se vigilan los excesos en las empresas privadas) no deja de ser limitarse a cumplir la ley. El alcalde, que no ahorró insultos contra sus predecesores en la oposición y que sostiene que hay funcionarios con talento y trabajadores, pero también "manzanas podridas", empieza a entender lo que es el cargo, ahora que lo ejerce. "El Concello está peor de lo que pensaba", reconoció a la prensa tras su primera junta de gobierno.

En su discurso de investidura rebajó la felicidad que podría presuponérsele para dejar claro que el tiempo de las felicitaciones llegará si se consuman los proyectos. El anunciado "pacto con el diablo" le sirve la oportunidad de pasar de las palabras a los hechos. Incluso de enterrar términos gruesos que han engordado la hemeroteca y que llenan de fuertes contradicciones el acuerdo e intercambio de cromos con el PP de Manuel Baltar, al que tildó de "loco", "psicópata con corbata" o "megalómano", contra el que fue muy beligerante tras la condena a su esposa por un asunto particular, y la denuncia de una mujer por una promesa de empleo a cambio de sexo, una causa que fue archivada. El cambio de discurso de uno y de otro, hasta el punto de que Baltar califique la relación de ambos como "excelente", incluso tanto como para "intercambiar algún meme", sorprende, pero no es el primer giro radical que deja la política, ni será el último. Ya el exalcalde de Madrid Tierno Galván defendía que "los programas están para no cumplirlos" y las campañas electorales, "para decir cosas que luego no se hacen".

Jácome se empieza a dar cuenta de que gobernar no es tan divertido como presentar Auria TV. No hay duda de que seguirá brindando titulares un alcalde que es incontrolable por su manera de expresarse, pero que deberá atenerse, como todos los regidores, a las normas, a la rendición de cuentas y a los tiempos. Estos días circuló un mensaje atribuido a Democracia Ourensana en el que lamentaban haber descubierto en el Concelo "una trágica realidad: está completamente destrozado y no es operativo. En los últimos años, la plantilla de personal se redujo por encima de 250 funcionarios, hay servicios que no tienen gente y no pueden funcionar, alguno esencial como contratación que no puede tramitar expedientes de licitación y acumula, entre otros, 16 contratos esenciales de servicios públicos caducados. No hay policías locales, los efectivos tendrían que ser 170 y hay menos de 90 (...) Llevamos sin presupuestos nuevos desde 2014 (...) No se resuelven expedientes administrativos, no se dan licencias, no se puede atender la ayuda a domicilio de muchos mayores incapacitados, etc, etc, etc. No es que se muera Ourense, es que ya está muerta. Y mientras la gente con el folclore, las gracietas y demás", decía el remitente, en alusión a las críticas tras el contradictorio pacto con el PP que varios medios nacionales han elevado a la categoría de escarnio, sazonando los hechos con ese toque condescendiente tan habitual cuando Madrid lee la realidad de las provincias. Continúa el mensaje: "A mí me la sudan los cachondeos con Jácome y las críticas por pactar con Baltar. Lo que no va a dejar dormir es haberme encontrado con lo que me he encontrado. Esto ya solo lo arregla un milagro". Jácome, un político nacido de la antipolítica, no va a salvar a Ourense en un día. Creo que asume que incluso es posible que no la pueda salvar. Antes de que el pacto se fraguase, en el PP reconocían que uno de los objetivos al darle la ansiada Alcaldía era "matar el mito", según una fuente popular. "Unha cousa é predicar e outra dar trigo", completaba otra. Alguien tan alejado de la ideología de DO como el expresidente de Uruguay José Mujica lo comprendió cuando ejerció el poder: "El problema es la realidad porque no hacemos lo que queremos, hacemos lo que podemos dentro del margen de realidad". El alcalde de Ourense expresaba anteayer: "Espero no perder el contacto con la realidad, pero es un riesgo muy grande".

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