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José Manuel Ponte

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José Manuel Ponte

Las injerencias de Francia

Al presidente de Francia, Emmanuel Macron, no le ha gustado nada la aproximación de Ciudadanos a las tesis políticas de Vox en los pactos para la formación de mayorías en las elecciones municipales y autonómicas. Hasta el punto de amenazar con el veto al ingreso de los siete eurodiputados naranjas en el grupo liberal del Parlamento de Estrasburgo.

"La alianza con la extrema derecha a nivel local, como hemos visto en España -dijo un portavoz oficial del Elíseo- no es una opción. No aceptamos ambigüedades con la extrema derecha. Cualquier plataforma común con ellos cuestionaría la actual cooperación y no puede ser ignorada". La advertencia francesa no parece haber hecho mella en el partido que lidera Rivera, que se defiende alegando no haber firmado ningún pacto a la vista con Vox y sí en cambio con el PP, formación que parece no tener reparo en hacer trato directo con los que al fin y al cabo pueden ser considerados como "hermanos separados".

Un argumento un tanto cínico para justificar el pragmatismo de un pacto a tres bajo la mesa. Otra cosa es cómo se ha tomado Vox el recado que llega desde París. Según su portavoz en el Congreso de los Diputados, Iván Espinosa de los Monteros (que ha presentado una interpelación urgente al Gobierno en funciones para que actúe en defensa de la soberanía nacional) la injerencia francesa debe de ser rechazada dado que no se pueden tolerar las presiones de potencias extranjeras en la política española.

Una supuesta intromisión que Vox quiso dejar en evidencia en la misma víspera de la constitución de los ayuntamientos y de las comunidades autónomas. "Mañana (por el pasado sábado) sabremos -dijo el señor Abascal- si la Alcaldía de Madrid y de muchas ciudades españolas las elige Francia o los madrileños y mañana sabremos también si Ciudadanos es un partido francés o español".

El discurso de los dirigentes de Vox tiene resonancias patrioteras ultramontanas de cuando la lucha contra la invasión napoleónica. Y acusar de "afrancesado" al partido de Albert Rivera va en esa misma línea tan del gusto de sectores reaccionarios.

Por otra parte, la injerencia de Francia en los asuntos españoles no es de ahora y tiene constatable tradición, en unos casos beneficiosa y en otros no tanto. Sin remontarnos a la creación por Carlomagno en el año 795 de la llamada "Marca Hispánica" (parte de la actual Cataluña) como frontera sur de su imperio en una península dominada por el Islam, tuvimos una larga serie de confrontaciones militares y diplomáticas con el país vecino, que es ocioso detallar aquí. Hasta que un Rey de la francesa Casa de Borbón, Felipe V, subió al trono de España (y ahí siguen sus descendientes, por cierto). Después vinieron "Los cien mil hijos de San Luis", la invasión napoleónica y el reinado fugaz de Pepe Botella. Y más cerca en el tiempo, el trágico exilio de los republicanos derrotados por las tropas de Franco y confinados en lamentable estado en campos de concentración. Más reciente todavía, el aval de Giscard d'Estaing a la transición. Por no hablar de la extensa serie de inversiones francesas en la industria y el comercio español (Renault, Citroën etc., etc.).

Las "injerencias" son muchas.

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