01 de junio de 2019
01.06.2019

Buscar soluciones

01.06.2019 | 02:31
Buscar soluciones

El amplio colectivo de las rederas gallegas, también trabajadoras del mar, sigue atento el devenir del Instituto Social de la Marina respecto a sus anhelados coeficientes reductores, hasta ahora -más que negados- no concedidos. Y, a tenor de lo señalado por el propio ISM, parece que no todo está dicho o que, cuando menos, queda abierta una puerta a la esperanza de su otorgamiento en base a esa reivindicación histórica hasta ahora no atendida que permitiría a las trabajadoras adelantar sustancialmente su edad de jubilación.

Esa especie de rectificación del ISM de su negativa inicial crea expectativas importantes entre las rederas. Cumplir sus deseos sería, indudablemente, una muy importante paso -similar al que dieron las mariscadoras hace años con el polémico permex establecido en tiempos de Enrique López Veiga como conselleiro de Pesca y que, como ocurriría ahora con las rederas, significaría el paso más importante para el reconocimiento de la profesionalización de todo el colectivo. De ser así, el sector pesquero avanzaría sustancialmente y este avance llegaría cual agua de mayo a un sector absolutamente seco en sus planteamientos y huérfano de todo reconocimiento socio-económico.

No es ninguna bicoca el trabajo de redera. Pero es un trabajo, al fin y al cabo, que permite vivir sin grandes alharacas. Eso sí, con distintas enfermedades profesionales que, por más que se ha solicitado su reconocimiento oficial, no encuentran el respaldo necesario en las instituciones encargadas de ello. Y todo, a pesar de que, como colectivo, el número de afectadas no significaría para las arcas del Estado ningún dispendio.

Ante esta situación de desprotección, bien podía el gobierno gallego dar un paso adelante y plantear al central un reconocimiento similar al otorgado a otros profesionales.

Esto, junto con la admisión a trámite inmediato de la aprobación de los coeficientes reductores, serán acciones sobrevenidas a una nueva etapa de gobierno -el que se configure después de las elecciones generales, celebradas ya el pasado 28 de abril- en la que se centran muchas esperanzas.

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