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Antonio Rico

Elsa Pataky

y el antinatalismo

Jamás pensé que escribiría esto, pero a lo mejor los antinatalistas tienen razón y lo mejor que podemos hacer los humanos como especie es desaparecer voluntariamente. Es un movimiento que en los últimos años ha experimentado un destacadísimo auge como subvariante de ciertas posturas animalistas y antisistema: la naturaleza humana es intrínsecamente malvada, el ser humano va a destruir el planeta inevitablemente, cada nuevo individuo será un ser vivo que sufrirá y hará sufrir a otros seres vivos. Por tanto ¿es ético seguir trayendo niños al mundo? El Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria (no bromeo, googléenlo) no tiene dudas: no.

Para los antinatalistas el mundo es un lugar lleno de dolor, contaminación, explotación de unos seres sintientes sobre otros y, añado yo ahora, entrevistas de Pablo Motos a Elsa Pataky. Quizá el dolor, la contaminación y la explotación de unos seres sintientes sobre otros no sean suficientes para defender nuestra extinción, pero pocos espectadores que hayan presenciado el alegato de Pataky en contra de la caída de los culos femeninos en "El hormiguero" del pasado jueves se opondrían a la idea de una esterilización masiva de nuestra especie y un lento esperar a que fallezca el último humano, para que el planeta Tierra se conceda una segunda oportunidad y pueda aspirar a un nuevo futuro sin portadas de "Women's Health".

Algunos jóvenes antinatalistas están denunciando a sus padres por haberles traído al mundo. Esto está ocurriendo de verdad, no en Cafarnaúm, sino en Nueva Jersey y Alemania. Anteayer vi "El hormiguero" junto a mi hija. En el momento en el que Elsa Pataky -¿de qué se reía sin parar durante todo el programa?- animaba a la audiencia a ver la tele haciendo abdominales con la app que han sacado ella y Thor, noté como mi hija me miraba con rencor. "No acudas al juzgado. No me denuncies. Cuando te tuvimos no sabíamos a dónde íbamos a llegar. Busquemos una solución amistosa", le imploré. Se lo está pensando.

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