Si alguna ventaja hay en el surgimiento de conflictos como el de Catalunya, es que ha sacado a la palestra el asunto de la historia. Ciertamente no como relato real, sino como relato mítico, pero a fin de cuentas esto mismo es lo que obliga a despertar la historia verdadera, o lo más verdadera que sea posible. En mi opinión, el regreso de la historia -quiero decir, de su gusto por ella- es uno de los temas de nuestro tiempo. Cuanto más se acelera este, cuando más alto vuele el futuro en nuestras vidas, mayor debe ser el peso de la historia, para que haga de contrapeso. No es solo para evitar que se repita lo malo, es para que se repita y no se vaya lo bueno, pues el riesgo de aventamiento de la historia de nuestra conciencia es cada día más grande. De hecho la llamada "generación más preparada de la historia", apenas sabe una palabra de historia (lo cual desmiente por completo que lo sea).