14 de enero de 2019
14.01.2019
Crónica Política

Las campañas

14.01.2019 | 01:32
Las campañas

Leído -y repasado- lo que le dijo a este periódico, al señor presidente de la Xunta solo le faltó concluir con la declaración de apertura de la campaña electoral de mayo. Cierto que ha de ajustarse al calendario, pero suele ocurrir con la oficial lo mismo que con la precampaña: que es innecesaria la proclamación porque la realidad es lo que cuenta. Dicho eso, cumple añadir que en la entrevista don Alberto Núñez dio lo que se esperaba de él: medir bien los tiempos y aprovechar con inteligencia el mejor momento político para el PP desde 2016, tras su tercera victoria.

Es una opinión, por supuesto, pero a poco que se medite podría añadírsele que, salvo sorpresas -y tampoco en ese terreno el jefe del Ejecutivo gallego es un aprendiz- será difícil que se le presente otra ocasión igual. Cuando empiecen los tiros en busca del voto y previsiblemente los driblings de Ciudadanos para situarse por encima del bien y del mal, el éxito de Andalucía brillará menos y el escenario será dominado por el humo de la refriega, aunque aquí "sólo" proceda de la municipal y la europea. Eso lo sabe don Alberto y por eso hace lo que hizo y dice lo que dijo.

Y hay otra cosa: que además de hábil, su señoría es astuto. Aprovecha bien no solo la circunstancia general, sino la específica de que, en Galicia, la tropa adversaria anda fané y descangallada. El PSOE, con un líder atolondrado que más parece outsider que candidato, respaldado a medias por un partido desorientado a causa de las ocurrencias del Gobierno, y el primero de la izquierda, En Marea, inmerso en la guerra civil. Solo le queda el BNG con capacidad aparente para el duelo, pero su tamaño y su vocación soberanista lo aleja de sumar bastante para la minoría suficiente. O sea, que el PPdeG, salvo imponderables electorales o exceso de confianza, lo tiene como las carambolas de Fernando VII.

(No vea el lector en cuanto precede más que una perspectiva personal. Porque es cierto que las mayorías absolutas, sobre todo las municipales, son como las escopetas de feria, que fallan cuando menos se espera. Y hay, en Galicia, factores que podrían fastidiarle los pronósticos que hace el señor Feijóo, desde el peso mal calculado -por defecto- de algunos alcaldes hasta el exceso de optimismo de algunos aspirantes propios que quizá desequilibren diputaciones. Pero la conclusión es la de que, aun así y pese a mantener la duda de su futuro, quizá acierte su señoría. Se verá).

Por lo que respecta al contenido, el presidente se ajustó -quizá más que nunca- al guion oficial acerca del centrismo del PP, la reivindicación sensata de la AP-9 y los recelos en torno a la injusticia presupuestaria que se prepararía. Aparte de su referencia a VOX, en la que podría equivocarse al no advertir la evidencia de que a día de hoy, siendo tan de derechas como cuando integraba ese ala entre los populares, dice bastantes cosas que comparte mucha gente.¿La principal novedad? Probablemente la autocrítica referida a la Atención Primaria, pero más parece una reacción para no dejar a sus rivales todo el campo de la existencia de fallos que por asumir la responsabilidad plena en un maldito embrollo. Si hubiera sido un examen, habría obtenido un notable alto, a la espera de ver el desarrollo de las subcampañas en ciudades y villas y también cuánto se le da a Galicia en la lista europea que se supone despachará la inminente convención del PP. Es sólo cuestión de paciencia.

¿No??

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