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José Manuel Ponte

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José Manuel Ponte

De cómo "desfranquizar" España

Afortunadamente, el viaje a Cataluña del presidente del Gobierno español, del que se temía que pudiera desembocar en graves disturbios y hasta en algún muerto (como parecía pedir el exconseller Carlos Comín), resultó un duelo entre jefes de protocolo. El de los soberanistas pretendiendo aparentar un encuentro entre presidentes de dos Estados soberanos, y el de don Pedro Sánchez defendiendo la superior jerarquía del actual inquilino de La Moncloa. Al final hubo acuerdo, Torra y Sánchez se entrevistaron a solas durante hora y media y sus respectivos vicepresidentes lo hicieron en una sala anexa.

Antes de eso, hubo un momento de tensión cuando los soberanistas colocaron sobre la mesa dos plantas amarillas (su color favorito) pero el jefe de protocolo del presidente del Gobierno estatal reaccionó valientemente y añadió al conjunto una flor roja de Pascua con lo que el peligro quedó conjurado. Por si todo esto fuera poco para completar el cuadro de normalidad institucional, los cuatro políticos presos (o presos políticos según otras versiones) pusieron fin a la huelga de hambre (o cura de adelgazamiento según otras versiones) que habían iniciado el pasado 1 de diciembre.

Poco ha trascendido de lo tratado entre ambos presidentes pero aún así ese poco da para mucho. Yo diría que para muchísimo. Porque no deja de ser una enormidad que en un comunicado conjunto el señor Sánchez y el señor Torra hayan acordado impulsar "una propuesta política que cuente con un amplio apoyo de la sociedad catalana". Lo que equivale a decir que el resto de la sociedad española en un asunto tan importante como el modelo territorial del Estado no tendría nada que opinar al respecto tal y como exigen la Constitución de 1978 y resto de legislación aplicable al caso.

Una propuesta por otra parte que, de concretarse en algún momento, no dejaría de abrir paso a otros planteamientos parecidos en otros territorios. Al menos, así lo he entendido yo, que no soy un constitucionalista profesional. Con eso solo bastaría para calificar de sensacionales los contenidos del diálogo entre Torra y Sánchez pero aún hay algún otro asunto de interés por analizar. Como la propuesta que hizo el presidente de la Generalitat en un encuentro con la patronal catalana para "desfranquizar" España y "aislar a la extrema derecha". Un objetivo muy loable pero que no se entiende bien desde la perspectiva de alguien que pretende independizarse de España. Al fin y al cabo, la "desfranquización" de España y el aislamiento de la extrema derecha pasarían a ser un problema exclusivamente español porque se supone que una Cataluña independiente no tendría ese problema.

Y todo eso dicho en la sede de una patronal que hizo importantes negocios durante la etapa franquista no deja de tener su gracia. La propuesta para "desfranquizar" España me recuerda un conocido trabalenguas. Decía así: "El cielo está enladrillado, ¿quién lo desenladrillará; el desenladrillador que lo desenladrille, buen desenladrillador será". Pues lo mismo, pero referido al franquismo.

P.D. Como todos los años, el que esto firma se ausenta durante la semana de Reyes. Feliz 2019.

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