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25 años contra los traficantes

En 2019, la Fundación Galega contra o Narcotráfico cumple 25 años, con la creación de la denominada Plataforma Galega contra o Narcotráfico por parte de un grupo de valientes -hombres y mujeres- que decidieron plantar cara a un grave problema que estaba amenazando el futuro de nuestra sociedad. Desde aquel entonces muchas cosas han cambiado, aunque no todas lo hayan hecho para bien.

Para ilustrar los cambios producidos en este tiempo podemos citar como aspectos positivos tres cuestiones principales.

La primera de ellas es el rechazo social: antes los narcos eran personajes que gozaban de cierto apoyo en algunos ámbitos sociales; mientras que hoy ya nadie les ríe las gracias. Si a ello unimos los importantes cambios legales que se han producido, el resultado es que actualmente los narcotraficantes en Galicia son delincuentes aislados social y legalmente, que se mueven en la más absoluta clandestinidad.

Otra cuestión esencial es la incautación del patrimonio de los narcotraficantes, en la que se han producido avances muy notables. Antes pagaban su delito cumpliendo unos años de condena, pero sus bienes quedaban casi intactos, con la sensación de impunidad que ello suponía. Por fortuna, la legislación actual ofrece recursos y herramientas para intervenir las fortunas de la droga, aunque todavía queda mucho trabajo por hacer.

En el lado negativo destacamos la multirreincidencia de los grandes capos, que desde entonces hasta hoy siguen haciendo lo mismo sin que nadie con capacidad de gobernar y legislar se dé cuenta de que esta situación resulta absolutamente intolerable y supone un problema gravísimo de seguridad. Seguro que aquellos fundadores de la Plataforma no podrían ni imaginar que treinta años después Sito Miñanco y otros mafiosos de aquel tiempo seguirían inundando Galicia con su veneno blanco.

Otra cuestión a situar en el lado negativo de la balanza es la falta de interés político por los problemas del tráfico y el consumo de drogas. La droga ya no parece importar políticamente; no hay más que ver los programas electorales.

Por último citamos una cuestión capital, en la que sin duda hemos ido a peor y que entre todos debemos cambiar: la banalización del consumo de drogas, empezando por el alcohol. En muchos ambientes parece que tomar drogas es incluso recomendable para divertirse. Una barbaridad que además de generar mercado para el narcotráfico está destruyendo la salud de miles de personas.

En todo caso, haciendo balance de este tiempo podemos afirmar sin temor a equivocarnos que en materia de lucha antidroga estamos hoy mejor que ayer. Aunque esto no signifique -en absoluto- que el problema esté resuelto; ni mucho menos. Seguimos enfrentando un gran desafío para la salud y la seguridad de todos.

*Manuel Couceiro Cachaldora es el presidente de la FGCN.

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