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Carmen Pérez Novo.

Cambio de modelo

Vivimos tiempos de crisis ¿Económica? Por supuesto que sí. Pero, también de valores. Y ésta, indudablemente, es la más importante. En nuestra querida España, muchas personas están en la cárcel, y otras tantas esperando para entrar en ella. Y, entretanto, una gran mayoría gritando y criticando al vecino, al adversario. Los partidos políticos, no presentan proyectos. Toda la energía que precisarían para poner en práctica ideas que levantaran a nuestro país, la pierden menospreciando al oponente. Señoras y señores, así no vamos a ninguna parte. Sin duda se necesita un cambio de paradigma, un cambio de modelo. Tenemos que dar un giro completo a la mayor parte de nuestras creencias. Hemos llegado al final de una etapa. Necesitamos un mundo nuevo, que tenemos que crear cada uno de nosotros. Porque, todas y todos tenemos nuestra parcela de responsabilidad. No nos queda otro remedio que fijarnos objetivos claros y definidos. Metas que vamos a conseguir. Dejar de una vez por todas de prestar atención a lo que tenemos y no nos gusta. Nuestro pensamiento tiene que estar centrado en asuntos positivos, en nuestra meta, en nuestro deseo. "Soy incapaz de hacerlo". "Ya es demasiado tarde". "Soy demasiado viejo o vieja?" son creencias que debemos desterrar, porque son muy limitantes. Por el contrario, tenemos que vivir con la idea del éxito, convertirnos en la persona que deseamos, sentir que somos lo que queremos ser o hacer lo que anhelamos.

Indudablemente, cuando vivimos así, inmediatamente surgen posibilidades para entrar en acción. Porque, saber, no es suficiente. Es necesario ponerse en marcha. En la medida en que con toda rapidez consigamos convencernos de la realidad de nuestro deseo, los logros seguirán de modo automático. Tenemos que llenar la mente con pensamientos de paz, felicidad, amor y buena disposición. Con estas ideas, las vibraciones que corren por el cuerpo e inundan todas las células de nuestro ser, son muy positivas y tranquilizantes y destruyen y neutralizan todos los pensamientos negativos, temerosos, enfermizos que son el origen de nuestros problemas y enfermedades. Y, por supuesto, tenemos que hacerlo con frecuencia hasta que se convierta en un hábito.

Que duda cabe que todas las acciones externas van a estar determinadas por las creencias. Por eso, todo lo que llevemos a cabo debe ser hecho con amor y buena disposición para todos, teniendo siempre muy presente que cada uno de nosotros puede ser lo que quiere ser.

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