10 de diciembre de 2018
10.12.2018

La reviviscencia de Diego San José

10.12.2018 | 02:18

El Ayuntamiento de Redondela ha otorgado el título de hijo adoptivo al escritor y periodista madrileño Diego San José. Que una corporación local recuerde a una persona más de medio siglo después del fallecimiento, cuando no es nativo y ha realizado lo mejor de su producción en el exterior, significa que se lo tiene en un alto aprecio. Pero, sobre todo, que las personas que han recuperado su memoria están profundamente comprometidas con su figura.

El caso de Diego San José, del que hace pocos años se ha publicado una biografía y hace dos se ha reeditado su libro de "memorias carcelarias", se asemeja a esos artistas que fallecen sin un reconocimiento especial. Pero pasado un tiempo, gracias a la constancia de sus deudos, generalmente, reviven y llegan a la inmensa mayoría, como nunca hasta entonces les había ocurrido.

A Diego San José se le recuerda por su doble vertiente de escritor y de condenado a muerte, tras el golpe de estado contra la República, que afortunadamente no se ejecutó.

Su nombre empezó a ser conocido en Galicia, en 1925, cuando era director de "Los Contemporáneos" de Madrid, y viajó a Redondela para disfrutar de unas vacaciones. Era presentado como hermano político del maestro compositor Reveriano Soutullo.

Tras caer en el olvido,al concluir la Guerra Civil, por su condición de penado, reaparece como escritor en 1951, al comenzar a publicar en FARO DE VIGO la sección "Gallegos ilustres en Madrid". Es un conjunto de semblanzas que por su vigencia merecerían ser recopiladas en un libro.

La serie consta de una treintena de artículos que inaugura Valle Inclán, el escritor más importante que ha dado la Galicia moderna y termina con Camilo Bargiela, un autor de culto, casi anónimo. Pese a su calidad literaria, adquirió más fama por la polémica sobre la hipotética autoría de "La Casa de la Troya", que algunos le atribuyeron, que por su obra reconocida.

A Diego San José le llevó a prisión y a ser condenado a muerte, el odio por sus ideas políticas. Lo libró Millán Astray, con el que había compartido una tertulia en Madrid.

Lo que sorprende es que un personaje como César González Ruano haya escrito de él con tan poca consideración en sus "Memorias. Mi medio siglo se confiesa a medias" -por cierto, excelentes- cuando había pasado por tal trance.

El juicio de González Ruano es totalmente injusto, aunque haya extrapolado lo literario de lo vivencial.

San José es un excelente escritor, que ha manejado con dignidad diversos géneros literarios -periodismo, teatro, poesía, narrativa- y haya cosechado éxitos nacionales en la escena.

Las páginas del FARO dan testimonio de su buen hacer periodístico como columnista, en su última etapa vital, cuando después de abandonar la prisión de la isla de San Simón, y posteriormente la de Vigo, se acomodó con su familia en Redondela, hasta su muerte en 1962.

Él y Reveriano Soutullo no solo fueron cuñados, sino grandes amigos, y la admiración mutua que se profesaron se debió tanto al talante personal de ambos como a la consideración por la obra respectiva. Era afectiva y de respeto.

Estaría bien que, en esta fase de recuperación de la memoria del escritor, fuese de la mano la del compositor, una de las más ilustres figuras redondelanas. El compositor fue quien convenció al escritor para que viniera a Galicia, por primera vez, en el verano de 1925.

Sí, Soutullo y San José bien merecen un reconocimiento conjunto por el pueblo de Redondela. ¿Porqué no un festival literario y musical con la obra de ambos cuñados?

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