16 de abril de 2018
16.04.2018

Fabular

Se gesta otra ofensiva independentista

16.04.2018 | 02:01
Fabular

Pide Junqueras a Puigdemont que deje de "gesticular y fabular", y se comprende, porque el líder de ERC lleva ya cinco meses preso en Estremera, mientras que el expresident solo ha pasado unos días en la cárcel de Neumünster y su república mental va viento en popa.

La capacidad de renacer de Puigdemont parece infinita. Ha resucitado tantas veces como se le ha dado por muerto, y las pócimas que ingiere para levantarse de la tumba son cada vez más sofisticadas. La última, la de la justicia de Schleswig-Holstein, que no cree que los golpes de Estado, en grado de tentativa, deban acarrear consecuencias penales (¿?).

Desde la Presidencia del Parlament, Torrent le echa una mano promoviendo una querella contra el juez Llarena que tiene tantas posibilidades de prosperar como las sesiones de investidura que programó para el propio Puigdemont, Turull y Sànchez (por dos veces).

Por último, la multitudinaria manifestación de ayer en Barcelona vuelve a visibilizar un sólido apoyo de la calle a sus reclamaciones: excarcelación de los políticos independentistas presos, legitimidad del Govern que presidió hasta el pasado 27 de octubre...

Si los jueces de Schleswig-Holstein no lo extraditan, Puigdemont ensayará una última ofensiva: proponerse de nuevo como candidato, esta vez telemático, gracias a la reforma de la ley de la Presidencia que pronto pasará a ser examinada por el pleno del Parlament, a la que la CUP prestará sus cuatro votos y de la que ERC no podrá zafarse.

La jugada es buena: si sale adelante, aunque no pueda gobernar, la tensión con el Gobierno de Rajoy alcanzará otro punto de máxima ebullición. Y un nuevo frente judicial se abrirá para tragarse a Torrent y a los miembros de la Mesa que apoyen la votación de la reforma.

Y si fracasa, porque ERC no la secunde, los republicanos aparecerán ante el votante independentista como freno a los derechos de quien la omnipotente y monotemática TV3 sigue presentando en los hogares catalanes como legítimo president.

Momento que el libertador aprovechará para dar paso a una nueva convocatoria electoral en la que vencerá (o con eso cuenta él) a ERC. Y vuelta a empezar.

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