07 de noviembre de 2017
07.11.2017
tribuna del lector

Lenguajes y modas

07.11.2017 | 02:15

En nuestro país, en el que conviven varias lenguas, no somos muy aficionados a aprender idiomas. Hace cincuenta años todavía hablábamos castellano traduciendo frases o giros lingüísticos, literalmente, del gallego, hasta que nos alfabetizamos en castellano, perdiendo la costumbre de hablar nuestra lengua materna. Durante años nos hemos cuidado muy mucho de no hablar o pronunciar una sola palabra en gallego para no mancillar la pureza del castellano. Hoy en día, los más de treinta años de enseñanza del gallego en las escuelas parece que no han surtido demasiado efecto en los jóvenes estudiantes. Según han advertido los rectores de las universidades gallegas, la juventud hace escaso uso del gallego.

Por otra parte, el gallego que se utiliza en los medios de comunicación es una traducción literal del castellano, y la pronunciación es castellana en su mayoría. En mi niñez hablábamos castellano pensando en el gallego que oíamos hablar a nuestra familia y, actualmente, ocurre lo contrario, al hablar gallego, se piensa en castellano.

Algo parecido ocurre con los idiomas extranjeros que se estudian durante años en la escuela y el instituto pero no se hablan. Todo, o casi todo, se hace por escrito, por lo que no se ejercita la pronunciación y, lo más incongruente, la lengua no se utiliza para la comunicación; cuando se pretende hacerlo, se traduce literalmente del castellano.

Es cierto que las lenguas evolucionan añadiendo nuevas palabras o transformando las existentes, dejando de usar ciertas expresiones y usando otras nuevas. Sin embargo la "evolución" del español se está produciendo de forma vertiginosa debido a la influencia del inglés hasta el punto de hacerse, a veces, incomprensible.

En los medios de comunicación se traducen literalmente muchas expresiones o palabras del inglés o, incluso no se traducen. Somos tan modernos que ya hablamos en inglés aunque mezclado con el español, hablamos en "espanglish". Las frases, aún traducidas, no tienen sentido, es preciso "descifrarlas". El "conocimiento" actual es saber qué quieren decir ciertas palabras en inglés como "implementar"; "procastinar"; "resiliencia"; "parsimonia"; "obsolescencia"; "encriptar"; "disruptivo"; "espoiler"; etc.

Cuando el gallego estaba fuera de la escuela, los hablantes gallegos se convertían en incultos por no entender el idioma "extranjero". Ahora, una vez convertidos en hablantes castellanos, volvemos a ser "incultos" por la invasión en el español de un idioma "más importante", es decir, una nueva diglosia. La RAE ha manifestado que se habla demasiado inglés al tiempo que se habla castellano. Tienen toda la razón pero quizá los propios académicos se hayan precipitado al incluir en el diccionario innumerables palabras extranjeras y palabras castellanas incorrectas.

Chomsky llama competencia lingüística a la facultad de hablar y conocer la lengua, no científicamente, sino en poseer los mecanismos necesarios para expresarse. La competencia lingüística impide a los hablantes formar frases que no pertenezcan a su lengua, frases antigramaticales o disparatadas.

Los medios de comunicación deberían respetar el idioma y no emplear palabras ni estructuras lingüísticas inglesas, sino traducir al español o al gallego. Esto precisa de verdaderos profesionales que traduzcan las ideas -no solo las palabras- y las expresen en nuestros idiomas tal y como nosotros las comprendemos. La enseñanza, cuyo lenguaje tecnológico es casi traducción literal del inglés, debería esforzarse en utilizar, prioritariamente, el habla, tanto de los idiomas propios como de los extranjeros. Su objetivo debería ser la competencia lingüística para la comunicación en lugar de la gramática. Las lenguas existen para el entendimiento entre las personas, además es preciso aprender a leer y escribir y el estudio de la gramática debe ser posterior. El caso contrario nunca producirá el uso del lenguaje.

Lo mismo ocurre en la enseñanza de la música, se precisa la práctica del "habla" musical para, más tarde, aprender lectura, escritura y gramática. Si hacemos extensiva esta idea a cualquier aprendizaje, es necesaria siempre la práctica o experimentación previa a la teoría.

Según Michel Foucault: "El lenguaje es el murmullo de todo lo que se pronuncia y es, al mismo tiempo, el sistema transparente que hace que, cuando hablamos, se nos comprenda; en pocas palabras, el lenguaje es a la vez todo el hecho de las hablas acumuladas en la historia y, además, el sistema mismo de la lengua". El bilingüismo no lo hemos alcanzado, ¿cómo nos planteamos el trilingüismo?

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