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Cortos de miras

No creo que lo de la maldición bíblica de tener que ganarte el pan con el sudor de tu frente incluyera encima que tu jefe te haga la vida imposible. Sin embargo, según los expertos, 16 de cada cien trabajadores sufren acoso laboral, lo que significa que son ninguneados, ridiculizados, insultados, infravalorados, desprestigiados o aislados hasta el punto de verse obligados a dejar el trabajo o a coger una baja por depresión tras aguantar, con frecuencia durante años, las faltas de respeto y los excesos de unos superiores tan cargados de ego como faltos de empatía. Aunque muy pocos denuncian porque no está la cosa como para arriesgarse a perder el trabajo, todos conocemos algún caso de una persona motivada y talentosa que se echa a perder por falta de estímulos o por ser víctima de acoso. Lo que no parecen entender estos jefes nocivos es que, con su actitud, tiran piedras a su tejado. Así, todos los estudios demuestran que un buen ambiente de trabajo, agradable y estimulante, se traduce en una mayor productividad y mejores resultados, lo que puede suponer un incremento en la productividad empresarial de hasta un 30%. No hay más que ver que las empresas punteras y modernas están incorporando lugares de ocio, esparcimiento y descanso para sus trabajadores y que en los últimos tiempos proliferan los expertos que intentan inculcar a los empresarios y a los directivos la importancia de tener bajo su mando a trabajadores implicados y felices. Que siga aumentando el acoso laboral solo evidencia la cortedad de miras de jefes que no merecen serlo.

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