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José Manuel Ponte

inventario de perplejidades

José Manuel Ponte

Villar y la Virgen de Guadalupe

Don José María Villar (Bilbao, 1950), ex futbolista internacional, y desde el año 1988 presidente de la Federación Española de Fútbol, es un hombre de profundas convicciones religiosas. En una ocasión, estando de visita en México, acudió a rezar ante la imagen de la Virgen de Guadalupe y le pidió que ayudase al seleccionado español a ganar el Campeonato del Mundo que se iba a celebrar en Sudáfrica. Como es su costumbre, la Virgen lo escuchó pacientemente, tomó nota de la petición de su devoto hijo, y en la fría noche del 11 de julio de 2010 (pleno invierno en aquellas latitudes) fue capaz de inspirar un pase de Cesc a Iniesta para que este marcase el gol que nos haría campeones cuando ya se agotaba el tiempo reglamentario. Porque, ¿quién lo duda?, fue la Virgen de Guadalupe la que inclinó la balanza en favor de los católicos españoles frente a los protestantes holandeses que no creen en su dignidad divina. Y el que menos dudaba de esa intervención celestial era el presidente de la Federación Española de Fútbol, que organizó poco después un encuentro amistoso contra la selección mexicana con ocasión del 200 aniversario de la independencia del país hermano, para darle gracias por el inmenso favor concedido.

Hay en los medios numerosos testimonios gráficos del homenaje en los que puede verse al señor Villar cantando en la misa mientras a su espalda aparecen, con aspecto de aburrido recogimiento, los jugadores y el seleccionador, que era entonces el admirable Vicente del Bosque. Luego, hicieron entrega a la Virgen guadalupeña de una camiseta de fútbol con los colores nacionales.

Con esos antecedentes, no es de extrañar la enorme sorpresa con que buena parte de la opinión pública ha recibido la noticia de la detención por orden judicial de Villar, su hijo Gorka y otros directivos de la Federación por haber, supuestamente, incurrido en varios casos de corrupción. En unos casos prevaliéndose del cargo para desviar fondos hacia sociedades parasitarias, y en otros metiendo directamente la mano en la caja.

Cuando escribo este artículo, es aventurado conjeturar cuáles puedan ser las figuras de delito que el juez de la Audiencia Nacional, señor Pedraz, resuelva atribuir a los detenidos. Pero si hemos de guiarnos por la espectacularidad de los registros en las sedes federativas y en los domicilios particulares, y por la cantidad de documentos que se llevaron los agentes de la UCO, pudieran ser bastantes, ya que en los casos de corrupción suelen ir cogidos los unos de la mano de los otros como en las banastas de cerezas. En una circunstancia tan complicada, bien haría don José María Villar en ponerse nuevamente bajo la protección de la Virgen de Guadalupe para que esta le ayude a salir del pozo de la ignominia en el que, temporalmente, ha caído. Lo va a necesitar especialmente. Los agentes del cuerpo de la Guardia Civil que lo llevan investigando desde hace un año tienen como patrona del cuerpo a la Virgen del Pilar. Y esta es una Virgen que no se anda con bromas. Además de patrona de la Guardia Civil desde 1913 es también Capitán General, un grado militar, el más alto, que solo comparte con Franco, Muñoz Grandes y Gutiérrez Mellado.

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