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Pedro de Silva.

¿La famosa espada flamígera?

En sentido estricto se llama religiones solares a aquellas que de un modo u otro adoraban al sol, pero se supone que todas las monoteístas son de origen solar, aunque el sol aparezca en ellas, y en sus deidades, transferido a símbolos. Bien, no le demos más vueltas al asunto, está ahí, y cuando la brillante yema de su dedo de fuego aprieta un poco nos regresa la fe solar de nuestros primeros padres, en forma de temor y de sospecha de castigo implacable. De ser así, seguro que a él no le importan lo más mínimo los pecados que sus pequeños impostores nos habían dicho que lo eran, sino los que afectan al orden en esta pequeña colonia suya de la Tierra. Tampoco será que esto le despierte un afán de venganza, sino que el castigo para el autor del desequilibrio vendrá de forma automática, con la implacable violencia de una ecuación. De momento seguramente pasaremos todos por el purgatorio.

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