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José Manuel Ponte

inventario de perplejidades

José Manuel Ponte

Bases, masas y aparatos

El triunfo arrollador -y sobre todo inesperado- de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE ha suscitado una reacción colérica en el amplio frente opinativo que se le oponía. ("Brunete mediática" le llamó en su día Xabier Arzalluz en alusión a la división acorazada que estaba dispuesta a marchar sobre Madrid cuando el frustrado golpe de estado del 23-F). Las andanadas fueron de época a medida que se iban conociendo los resultados de las votaciones. Y todas ellas lamentando la equivocación de los militantes al elegir al peor de los tres candidatos.

Fui anotando algunas de las que oí en las emisoras de radio. "Ni el PSOE ni España se merecen semejante personaje"; "Es lamentable que un partido serio opte por el radicalismo"; "Los socialistas se han podemizado"; "Pero ¿cómo una agrupación de Bollullos de Abajo puede decidir el rumbo de todo un país?", se quejaba un tertuliano... Y no menos estrepitosa fue la escandalera en los medios escritos, ante el hecho, al parecer lamentable, de que las bases, guiadas por sentimientos primarios de odio a su propio aparato, pudieran haber arruinado para siempre los designios que la élite había reservado a la socialdemocracia como uno de los pilares del sistema imperante. En unos se comparó el resultado de las elecciones socialistas con los movimientos populistas que se extienden por el mundo (Brexit, referéndum colombiano, triunfo electoral de Trump, etc.). En otros, se dijo que el PSOE, en cuanto posible partido de gobierno, se había suicidado a la vista del público. Y en plena escalada de la irritación no faltó el columnista que quiso darse el gustazo de insultar directamente a Pedro Sánchez llamándole "el hombre más tonto del mundo".

Al día siguiente del suceso, el disgusto no se le había pasado del todo a quienes pronosticaron una victoria fácil de Susana Díaz, y el comentario más extendido es que quizá la opinión de los militantes no coincida luego con la de los votantes o simpatizantes, como han demostrado los casos de Corbyn en Gran Bretaña o de Hamon en Francia. Los dos dirigentes socialistas ganaron por amplio margen las elecciones primarias en su partido, pero en las generales sufrieron una amplia derrota. Bien, todo eso está por ver. Está por ver si el cambio en la dirigencia del PSOE beneficia o perjudica en unas futuras elecciones generales. Y también está por ver si Pedro Sánchez es algo más listo de lo que supone el airado comentarista. Aunque, de momento, ya ha propiciado algunos cambios. En lo político, Podemos ha ofrecido retirar su moción de censura en favor de una iniciativa en ese sentido del PSOE como partido más votado de la oposición. Y en lo protocolario, la nueva dirección socialista ha abierto un balcón a la calle en la sede de Ferraz para celebrar desde allí futuros éxitos electorales. Respecto de lo primero, habrá quien lo interprete como una oferta (un tanto envenenada) a la nueva dirección socialista para probar si su "no" a Rajoy era o no una propuesta sincera. En cuanto a lo segundo, se trata de competir con el balcón de Génova del PP, que propiamente no es un balcón sino un andamio adosado a la fachada.

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