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Faro de Vigo

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Pedro de Silva.

Parlamento

Desde que Lenin dijera hace ahora un siglo que la esencia de la democracia burguesa era decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante oprimirán al pueblo en el parlamento, la democracia representativa siempre ha sido desdeñada por la izquierda radical. A partir de la invasión de Checoeslovaquia por la URSS (1968) y del fracaso total de las formas alternativas de "democracia" (los sóviets), empezó a tomar forma poco a poco el llamado eurocomunismo, en el fondo un modo de desmentir lo que había dicho Lenin. Santiago Carrillo, que ya lo había hecho suyo, lo consagró en un libro de hace ahora 40 años, Eurocomunismo y Estado. Cuando se denosta a Carrillo, al Eurocomunismo y, de un modo u otro, al Parlamento, se está volviendo a la sentencia de Lenin de 1917. El consuelo es que esta historia ya sólo puede repetirse como farsa (Marx).

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