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Hijos únicos, planes de pensiones y estafas

Hay una novela de Clarín no demasiado conocida ni apreciada en la que el protagonista necesita un vástago para depositar en él sus aspiraciones (rotas) de salir de la medianía, que es una manera menos dolorosa de decir mediocridad. En esas estoy al verme retratado en la medianía de la última Encuesta Financiera de las Familias, del Banco de España. La fría entidad no es Clarín, pero refleja con las armas de estos tiempos (gráficos, percentiles y demás) a los vecinos del siglo XXI.

Resulta que la encuesta dice que cada vez hay más gente que destina una parte de sus ingresos a planes de pensiones ante las incertidumbres del sistema público (soy uno de ellos) y que entre 2011 y 2014, periodo boyante de la crisis y los recortes, las entregas de capital disminuyeron entre las clases bajas y medias (volvemos a estar ahí, en la norma de la medianía). Para hacerse una idea: en las rentas inferiores se ha pasado de ahorrar 5.100 euros a casi un 25% menos (3.900) tres años después. No ha sucedido lo mismo en las rentas altas, sin embargo, entre las que ha crecido (cinco puntos) la contratación de estos productos.

La estadística demuestra: a) que una vez más la crisis ha golpeado, y golpea, con mayor dureza a los que menos tienen, y b) que aunque la recesión haya pasado -eso dicen los economistas- las secuelas van a seguir notándose dentro de bastantes años. Cuando toque la jubilación de los hoy contribuyentes, unos habrán podido ahorrar más, ya que incluso guardaron más en los tiempos malos, y otros habrán ejercido menos de hormigas (por imperativo vital o la mundana costumbre de comer cada día) y tendrán la alhacena bancaria menos provista.

En fin, más desigualdad. Nada nuevo, que no intuyéramos saliendo a la calle cada mañana y que también plasma el sabueso Banco de España con sus datos de evolución de la deuda: en 2014, los más desfavorecidos acumularon más deudas que patrimonio. Es la primera vez que sucede desde el comienzo de la crisis y la razón es la depreciación de la vivienda en estos años.

Así van las cosas para quienes tienen el defecto de no ser ricos, según las cuentas del Banco de España. Y mientras tanto, el sistema público de pensiones de jubilación camina hacia el precipicio -el Consejo Económico Social pronostica que la hucha quedará vacía este año- sin que se atisbe un nuevo acuerdo político para reformar el modelo y garantizar a los jóvenes (o no tan mayores) que las aportaciones que están realizando hoy no caerán en saco rato. Lo contrario es una invitación a la frustración y casi una estafa.

Por cierto, la novela de Clarín se llama "Su único hijo" y, para paliar la depresión, estoy dudando si releerla o ampliar descendencia.

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