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"Brexit es Brexit"

El pasado martes, medios y analistas europeístas mostraron su alborozo ante la última decisión del Tribunal Supremo del Reino Unido, al confirmar que el Parlamento británico debe ratificar la salida del país de la UE. Apresuradamente, algunos "celebraron" la derrota de la primera ministra británica, la conservadora Theresa May, que pretendía impulsar un Brexit duro (es decir, una salida rápida y unilateral de la UE)... ante lo que es un mero contratiempo.

Como anunció May al poco de asumir el cargo, "Brexit es Brexit" y, por su parte, no habría lugar a lecturas suaves del resultado del referéndum de junio (y, aún menos, a una hipotética repetición del mismo, como llegó a sugerirse). Por ello, pocas horas después de la sentencia, su gobierno se apresuró a presentar el proyecto de ley encaminado a activar la salida de la UE, a finales de marzo.

Y es que, pese a que bastantes parlamentarios hicieron campaña a favor de la permanencia del Reino Unido en la UE, May sabe que su partido y la principal fuerza de la oposición, los laboristas, votarán a favor de respetar la voluntad ciudadana expresada en referéndum. Solo los liberaldemócratas y los nacionalistas escoceses (sin poder vetar el proceso, tras la sentencia del Supremo... lo que activará sus ansias de forzar un segundo referéndum independentista) se opondrán con claridad al Ejecutivo de May.

Una May que está decidida a jugar sus cartas ante quiénes, desde la UE, buscan "humillar" a los británicos en la negociación. Por ejemplo, convirtiéndose en un mercado más atractivo para la inversión, vía rebaja al mínimo del Impuesto de Sociedades (en contra de la armonización, en esa materia, defendida por Bruselas). Así que empieza a ser hora de que las élites y analistas que no vieron venir el Brexit (ni la victoria de Donald Trump) despierten ante la nueva e incierta era que se abrió el 23 de junio pasado.

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