Que las tertulias futbolísticas en la tele se hayan convertido en la continuación de las tertulias políticas por otros medios es una desgracia para el fútbol y para la política. ¿Por qué el fútbol se ha transformado en un asunto tan ridículamente serio? Los tertulianos futbolísticos gritan, insultan, ponen caras de asco, inventan conspiraciones que avergonzarían a los guionistas de "Expediente X", predican el apocalipsis a partir de un penalti mal pitado, llaman a la guerra santa contra los infieles de otros colores y, sobre todo, son indistinguibles desde el punto litúrgico de esos tertulianos políticos que se ganan la vida envenenando la convivencia. "Fiebre Maldini" (Canal +) es un oasis de pasión, alegría y conocimiento en un mundo futbolístico dominado por el fanatismo, el vinagre y la tontería. Más allá, el desierto.

La Hipatia de Alejandría que protagoniza la película "Ágora" de Alejandro Amenábar habla a sus alumnos de la alegría y del amor al conocimiento, de la belleza de un universo cuyas leyes esperan ser descubiertas, de las grandes preguntas que plantea un cosmos que pide a gritos perspectiva y pensamiento crítico. El fútbol y la astronomía no son tan diferentes. El fútbol necesita aficionados que amen la belleza de este deporte y que sean capaces de ver un gol o un penalti con tanta pasión como perspectiva y pensamiento crítico. Pero no. Es más fácil convertir la alegría ante la belleza del universo futbolístico en una guerra de tristes tópicos y feos dogmas. La Hipatia histórica murió a manos de sus enemigos, que desollaron su cuerpo con conchas o con fragmentos de cerámica. El fútbol, como Hipatia, también muere en las madrugadas televisivas desollado por sus enemigos, aquellos que han olvidado la belleza y alegría de la astronomía.

En "Ágora", cuando Hipatia intenta encontrar soluciones racionales a conflictos irracionales, alguien se burla de sus esfuerzos escupiendo a la filósofa estas palabras: "¡Filosofía! Justo lo que necesitamos en estos momentos". Pues sí. Filosofía, alegría, pasión y astronomía contra fanatismo, gritos, conchas y fragmentos de cerámica. Viva el fútbol.