analizar conceptualmente el cambio de Jorge Javier Vázquez por Jordi González al frente de "Hay una cosa que te quiero decir". Ay, amiguín, ¿qué te creías? Tú estás viendo tranquilamente el programa estrella de la noche sabatina telecinquera -un suponer-, sale Vázquez diciendo que éste es su último programa, bla, bla, que ha sido una etapa maravillosa, bla, bla, que el próximo sábado el programa tendrá otro presentador estupendo, bla, bla, y aparece Jordi en el plató. Si no conoces a Aristóteles, te limitas a colocar mejor esa pierna que ya no estaba cómoda en esa postura y a facilitar que la cerveza de la cena cumpla con su cometido. Pero si conoces a Aristóteles y su distinción entre cambio sustancial y cambio accidental, rápidamente se pone todo tu entendimiento alerta, te llevas la mano derecha a la barbilla en ademán reflexivo y te preguntas qué tipo de cambio es aquél mediante el que se permuta a González por Vázquez.

¿Era Jorge Javier parte de la sustancia de "Hay una cosa que te quiero decir"? En ese caso estaremos ante un cambio sustancial, y el nuevo HUCQTQD será otro programa televisivo distinto del anterior HDUTQCQ. Sustituir a Vázquez por González sería como sustituir por barro la madera de la que está hecho un cuenco: es otro cuenco, se ha cambiado la materia, es otro HQQCTUD. Por el contrario, ¿JJ ha sido un accidente, un desafortunado accidente ocurrido en Telecinco cuando se planeó un bodrio como HCTCTUQ? Si es así, el cambio será meramente accidental, y el QDUCHQT del próximo sábado conservará la misma identidad del último THQQDTU. Sustituir a Vázquez por González sería como cambiar el color del que está pintada una mesa: es la misma mesa, sólo se ha cambiado un accidente, es el mismo HCQDDUT.

Jorge Javier Vázquez como sustancia o como accidente. Me temo que todos tenemos clara la respuesta. Luego vendrá Wert y quitará la asignatura de Filosofía de la enseñanza Secundaria.