Después de muchos años estudiando este tema en relación con la llegada del tren de Alta Velocidad a Galicia y tratando de que fuera una realidad, el mayor problema en el camino no fue la orografía ni la técnica, sino el reparto del poder político en nuestra comunidad. Esto, cuando estamos hablando de infraestructuras que son la base de la logística sobre la que se cimienta nuestro futuro desarrollo social-económico, es muy grave.

No se pueden diseñar las infraestructuras estimando como premisas fundamentales la influencia política o el hecho de que una ciudad determinada sea la capital sin tener otro factor que lo justifique; y si eso ya es una desgracia, insistir en el mismo camino es peor.

Es muy sencillo, las infraestructuras se han de ubicar donde son necesarias para favorecer el crecimiento económico y el bienestar de la mayoría de las personas, por lo que los parámetros fundamentales a tener en cuenta son: dónde están situados los centros productivos con mayor peso, la realidad del territorio a efectos del servicio que deseamos prestar y de qué forma se puede ver afectado por circunstancias negativas.

En Galicia nadie puede discutir que sus polos fundamentales son el área de A Coruña y Vigo, pero a efectos de la explotación del avión y del tren Ave, el territorio abarca hasta Oporto; es decir, 7 millones de habitantes, hecho este último que los distintos gobiernos gallegos no tienen en cuenta, lo cual juega en contra de Galicia ya que, guste o no, éste es nuestro hábitat.

Por este motivo entiendo que se han y se están diseñando mal las infraestructuras del AVE, aeropuertos e incluso puertos. Todo, por encerrarse en una visión que no asume la verdad a la que ha de hacer frente Galicia para asentarse en un desarrollo sólido.

En este contexto lo correcto hubiera sido haber diseñado la infraestructura del AVE para ser explotada por un solo tren, como en su día defendió UGT y distintos colegios de ingenieros de Galicia, y dos aeropuertos, uno en A Coruña y otro en Vigo, para atender la demanda de 7 millones de ciudadanos; ya que por otra parte con los trenes Avant, Santiago está a 20 minutos del aeropuerto Alvedro -menor tiempo del que se tarda desde el centro de Vigo a Peinador- si se construye un apeadero a la entrada de A Coruña, uniéndolo al aeropuerto a lo largo de los 4 Km que les separa con un sistema tipo metro automático elevado.

La cuestión es que se ha hecho lo contrario y si ya en condiciones normales la llegada del AVE a cualquier comunidad supone una pérdida importante de viajeros para los aeropuertos, por lo dicho anteriormente, en Galicia será una circunstancia dramática a efectos del tráfico con Madrid y resto de España. Centrándonos en la relación con Madrid, si tenemos en cuenta que Santiago estará a 2h. 40 min., A Coruña a 3h. 5 min. y Vigo si se circula por Santiago a 3h. 35 min, está claro que por la competitividad del AVE, Santiago es el aeropuerto que más pasajeros perderá de su propia área de influencia.

A esto se une la circunstancia de que Lavacolla tiene un tráfico cautivo de toda Galicia por las ayudas que recibe, por lo que este factor negativo se incrementará de forma grave, pues los usuarios que hoy se desplazan desde A Coruña, Ourense, Vigo, etc. tendrán el tren AVE en su propia ciudad o un enlace que les permita acceder a este nuevo medio de transporte.

Está claro también que en Vigo, al tener el AVE el peor tiempo de viaje y el precio de billete más caro de toda Galicia es donde menos compita con el aeropuerto y la autovía; por lo que Peinador ha de ser el menos afectado.

Otro factor a tener en cuenta es la climatología adversa que existe en Galicia durante buena parte del año, que unido a la psicología del "miedo a volar" y el hecho de tratar de asegurar la tranquilidad de llegar al destino dentro del horario previsto, hará que en las compras anticipadas de billetes el viajero se vuelque por el AVE, lo que afectará más a las compañías de bajo coste.

Lo dicho anteriormente, si no se corrige convenientemente, hará que Galicia no tenga ni un buen servicio de tren AVE, ni de avión, lo que encarecerá los costes productivos de sus empresas y supondrá un perjuicio para sus ciudadanos, hasta el punto de que en el caso de Vigo, al exceder más de una hora el tiempo óptimo de 2,5 horas para llegar el AVE a Madrid, dejará de captar un 25% del mercado de su área, de acuerdo con los estudios realizados en distintos corredores en funcionamiento en Europa.

*Excuadro Técnico de Adif y colaborador técnico de UGT