28 de junio de 2013
28.06.2013
SECCIón

Universidad para notables

A favor de restringir el acceso a los estudios superiores, pero no solo a los alumnos sin recursos

28.06.2013 | 07:35

Completamente de acuerdo con Wert en construir una universidad para notables. Ahora vamos con las secuelas del modelo que propugna. En primer lugar, su diseño elitista obliga a despedir a una tercera parte del profesorado vigente, que nunca debió acceder al cargo por no alcanzar las medias ahora reclamadas como listón inferior. Los alumnos de sobresaliente no pueden tener catedráticos de aprobado. En segundo lugar, hay que destituir a ministros, consejeros autonómicos, altos cargos y asesores por debajo de esta puntuación, lo cual ocasionará algún quebranto en el seno del PP. ¿Que las víctimas pueden haber mejorado desde sus calificaciones juveniles? Esta salvedad no se les concede a los actuales aprobados raspados. Un alumno de las proletarizadas clases medias no debe ser becado si no alcanza un siete, de acuerdo. Sin la ayuda, se queda fuera de la universidad. Ahora bien, un estudiante desahogado tampoco debe acceder a los estudios superiores si no alcanza esa nota. Wert no querrá contribuir a acentuar la desigualdad, creando un país no sólo gobernado como ahora por los ricos, sino también por los ricos más tontos. A propósito, este procedimiento inhumano de selección impera desde hace décadas en el númerus clausus de las facultades de Medicina, y permitió corregir el despropósito de un país con más médicos que enfermeros.

Una vez instalada la universidad para notables, los centros españoles adquirirán el prestigio de Esade. Sí, es la escuela de negocios que forjó empresarialmente a Urdangarín y Diego Torres. Además, nos mediremos en plano de igualdad con la London School of Economics, cuyo director tuvo que dimitir después de que su institución le fabricara la tesis a un hijo de Gadafi, simultáneamente a la llegada de una generosa donación libia. En el plano individual, la restricción de las licenciaturas a los notables permitirá que España eduque a las promociones de los nuevos Bill Gates, Mark Zuckerberg, Steve Jobs o Amancio Ortega. En efecto, ninguno de ellos dispone de un título universitario. Abandonaron los estudios para salirse de la mediocridad.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook