Louro acaba de mostrarse indignado con el discurso indignado de Lores. El alcalde ha proclamado que Pontevedra es una ciudad antisistema y el primer teniente de alcalde no ha tardado ni veinticuatro horas en enmendarle la plana y ha asegurado que este Ayuntamiento no es insumiso.

Esta polémica dentro del orden establecido por el BNG y el PSOE en esta ciudad ha surgido inopinadamente a raíz de un acto político nacionalista contra el sistema cruel y corrupto que impera en España y también en Europa, según el criterio que maneja Lores cuando se calienta la boca. Otrora escenario histórico de ardientes mítines durante la etapa republicana en los años 30, hacía mucho tiempo que entre las cuatro paredes del Teatro Principal no se dejaba títere con cabeza, del rey abajo ninguno.

Tan lejos llegó Lores en alguna cuestión, más fuera que dentro del orden constitucional, que Louro consideró no digerible semejante ensalada de demagogia, aderezada con un poco de populismo y otro poco de oportunismo. Así valoró el socialista la sonada intervención del nacionalista.Sorprendentemente Lores ha rivalizado con Mario Conde en su descalificación del sistema (desconozco si leyó o no el libro del banquero) y de la actual monarquía española; esa que tan bien ha convivido con el PSOE en el poder. De ahí el capotazo de Louro al quite, pero dentro del terreno de lo político, que otra cosa bien distinta es el campo de lo municipal. Ahí se ha apresurado a dejarle muy claro a Moreira que en el bipartito sigue siendo uña y carne con Lores; que con las cosas de comer no se juega.

El meollo de la cuestión está en evaluar el coste real que este choque dialéctico va a tener entre las aficiones del BNG y el PSOE, y también adivinar qué motivo aprovechará Lores para enmendarle la plana a Louro dentro de su cordial gobierno municipal.