Me contaba hace poco un buen amigo mío un punto de vista sobre nuestra ciudad que le había llamado su atención, y del que, según mi amigo, era autor Isidoro Nicieza.

Viene a plantear esta opinión que para entender Vigo hay que reparar en su juventud como ciudad: solo 200 años, que este año se han cumplido, como decía el cantautor.

Y, por lo tanto, hay que entender a Vigo como un/a adolescente, con todas las características y contradicciones de esta etapa de una vida. Comparto la manera de acercarse a Vigo.

Pienso también que Vigo ha de ser entendido e interpretado como el resultado del conflicto permanente entre sus fuerzas internas; entre su pasado que le marca y su futuro que le condiciona. De ahí sale su increíble energía; al fin y al cabo, la energía más poderosa sale del choque de los protones.

Hace ya una larga década que fui alcalde de Vigo. En aquel momento entendí con claridad que Vigo solo podía desarrollarse desde el consenso que unas veces fue difícil, otras ¿muchas? nos negaron, y que, creo, acabamos por lograr.

Y desde la convergencia de los tres sectores que, en mi opinión, constituyen los tres pilares de la ciudad: el mar, la automoción y los servicios.

Complementariamente, constituirnos en capital, de facto, de la eurorregión Galicia-Norte de Portugal, mediante nuestra conversión en la ciudad más gallega del Norte de Portugal y la más portuguesa de Galicia. Objetivo alcanzable por la vía de la integración y de la aceptación de nuestro liderazgo moral: Vigo con todos y contra nadie

Mucho ha cambiado Vigo en esta década que ha transcurrido desde entonces; las aceras de la ciudad especialmente. Pero poco hemos variado en nuestro perfil y en nuestro escenario geoestratégico.

No soy quién para dar consejos a quienes gobiernan o gobiernen la ciudad. Pero atendiendo a la invitación amable de FARO DE VIGO con motivo de la celebración del bicentenario de la ciudad, quiero decir que la fórmula se me antoja válida todavía y con plena vigencia.

En la tarea permanentemente inacabada de seguir haciendo Vigo es imprescindible desarrollar el consenso social, construir Vigo con todos, entre todos y para todos. Huir de excentricidades, confrontaciones y caudillismos, para dar a los vigueses el orgullo y la responsabilidad de formar parte de un proyecto común 200 años después.

Nadie sobra. Vigo nos necesita a todos.

Felicidades, Vigo.