25 de abril de 2010
25.04.2010

Savater y los caballos voladores

Juan José R. Calaza

25.04.2010 | 08:30

El buenazo, recio y siempre inteligentísimo Fernando Savater me reprocha que mi defensa del diseño inteligente (DI) --sin incluirme en esta escuela-- suministre armas a los oscurantistas.
De hilo en ovillo, uno de los datos que me suministró Savater es harto interesante. Desde que existe el cronometraje de carreras de caballos la velocidad media ha aumentado ligeramente. Pero en un enfoque mutatis mutandis hay que tener en cuenta que también la calidad de la alimentación ha progresado, así como las técnicas de monta y mejor estado de las pistas. En realidad, es como si se diera una regresión a la media de Galton, el primo de Darwin. A mayores, el último ganador de la triple corona británica fue Nijinsky en?1967. El título de "Mejor caballo del siglo" se lo disputan el americano Secretariat, el francés Sea Bird (1962) y el italiano Ribot (1952) El más rápido del mundo fue The Tetrarch (1911).
¿Qué obtendríamos si durante el tiempo T dejáramos mil garañones y yeguas hunter y mil árabes a pasto libre en las praderas de Kentucky? En cualquier caso, lo que resultara probablemente no sería pura sangre. Pero eso es secundario porque la direccionalidad, en ausencia de selección artificial, no va hacia ninguna parte precisa, no es determinista. La selección natural (SN) es una argucia teórica, una metáfora, un artefacto ¿Qué es lo que explica la evolución entonces? Los del DI dicen que hay un "diseño" una "información" previa. A lo cual Savater responde: "La proclamación de lo radicalmente incomprensible se convierte en garantía de lo argumentalmente invulnerable" (F.S. "La vida eterna" p.89) Seamos claros, el DI es, en el fondo, la versión teísta de la SN que es la versión naturalista de la "mano invisible" de Adam Smith. Es decir, pura convención. La SN es a la naturaleza viva lo que la mano invisible de Adam Smith a la sociedad humana. Darwin copió la "idea" de la SN de la "idea" de la mano invisible de Adam Smith. Y para hacerla más plástica, más viva, tomó la terminología, "selección", y la metáfora reproductiva de la gentry dedicaba a la selección de razas.
En tanto caso de escuela, supongamos que un equipo de científicos plantease el problema de los caballos hunters y árabes de las praderas de Kentucky como un tipo de "información especificada compleja", hay equipos interdisciplinarios de biólogos capaces de cosas mucho más difíciles, como los problemas NP-completos, calculando cuanto tiempo se necesitaría para que nacieran y se asentaran caballos con alas, a imagen y semejanza de Pegaso. Lo cual no es descabellado pues existen los quirópteros, mamíferos voladores. Y bien, ese es, más o menos, el problema que planteó el proponente del diseño inteligente Dembski: la esperanza de probabilidad de aparición del flagelo bacteriano (es decir, un caballo con alas y que vuele) es nula ( p. 156 del libro de Francisco Ayala, "Darwin y el diseño inteligente") Aunque hubieran transcurrido ciento cincuenta mil millones de veces la edad del Universo, que es 13.500 millones de años, no habría dado tiempo a la aparición del flagelo bacteriano. Pero como el flagelo bacteriano existe, es que un "diseño", una "información", suministró el algoritmo necesario al acoplamiento de las piezas, piensa Dembski. De hecho, para algunos proponentes del DI ese acoplamiento hasta podría haberlo auspiciado mecanismo semejante al de la SN si admitiesen los darwinistas que hay una "información" que la pone en movimiento. Por ello, DI y SN son las dos caras, teísta y naturista, del mecanismo de la mano invisible.
Sin avalar los cálculos de Dembski, considero, no obstante, que el contraataque de Ayala fue de antología de la chapuza: "La selección natural y su proceder gradual pueden obtener resultados con probabilidades previas inmensamente menores que los cálculos de Dembski" (Ibídem, p. 156) Para ello, Ayala se sirve de un ejemplo de probabilidad de adquisición de resistencia a los antibióticos por las bacterias, manda truco, como si ello tuviera algo que ver con el problema que plantea Dembski. Es como si Ayala sacara a relucir la resistencia a la rabia de los murciélagos cuando el otro enlazara entropía y probabilidades de volar de los caballos.
Si en la Teoría de la Relatividad, tal como la conocemos hoy, se toca la hipótesis de la constancia de velocidad de la luz, se derrumba. Sin embargo, João Magueijo, genial físico portugués, se ha replanteado la hipótesis de la velocidad de la luz: fue mucho más elevada en los orígenes, en el tiempo de Planck. Y no obstante, a pesar de su heterodoxia, a Magueijo se le abrieron las puertas de las mejores revistas de física. Ahora bien, si a la teoría de la evolución se le retira la hipótesis de la SN y se la substituye por "la mano invisible" no pasa nada: deja de ser teoría para ser sólo evolución. ¿Se imaginan ustedes a algún biólogo contestar la "hipótesis" de la SN, y decir que es un trasunto de la "mano invisible" de Adam Smith, en Nature o Science?
En fin, la idea de la velocidad de la luz se le ocurrió a Magueijo una mañana que salió a correr para curar la resaca después de pasar una noche completamente borracho. A mí, lo de Pegaso, aunque parezca lo contrario, se me ocurrió sin beber, yo me chuto leyendo a Fernando Savater.

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