20 de abril de 2010
20.04.2010

¿Napoleón ha existido?

Juan José R. Calaza

20.04.2010 | 02:28

El economista y matemático Juan Calaza replica en este artículo a otro del profesor de Genética de la Universidad de Vigo David Posada publicado en este periódico el pasado día 17 de abril, a propósito del diseño inteligente.

En un totum revolutum en el que mezcla al reverendo Paley con elefantes voladores, el profesor David Posada (F. de V. 17/04/2010) confirma dos puntos cruciales del artículo que me critica. Por una parte, que el recientemente galardonado Francisco Ayala no ha refutado matemáticamente los NFL Theorems del diseño inteligente (DI); por otra, que en las muy (neo)darwinistas Nature o Science critican sin rubor al DI negándole el consecuente derecho de réplica.
Que el Sr. Posada justifique esta represión intelectual con los tópicos más manidos de la vulgata darwinista le concierne a él, no a mí, al tiempo que lo desenmascara. No obstante, lo que sí me concierne es que el Sr. Posada utilice argumentos que no he empleado y afirmaciones que no he hecho. Por ejemplo, me concierne, y mucho, la siguiente manipulación: "El señor Calaza afirma que el mecanismo aleatorio de la selección natural (SN) no puede explicar la complejidad del universo".
Si al escribir lo que precede el Sr. Posada no tenía intención de manipular mi texto entonces quizás padezca un problema de intelección habida cuenta que he afirmado algo muy distinto de lo que me atribuye: "Parte de la amalgama darwinista se asienta en la manipulación de la opinión pública al cargarle a los partidarios del DI el rechazo del evolucionismo cuando la verdad es que no lo niegan sino que consideran que el Universo en general y la vida en particular es demasiado compleja para que el supuesto mecanismo aleatorio de la selección natural nos haya traído hasta aquí: SN sí pero apoyada en una información primera". Por tanto, pregunto ¿en qué parte de mi artículo ha leído el Sr. Posada que yo adhiera o sea un proponente del DI? Insistí en que Häggström había refutado en su momento a Dembski, de ahí que no tenga ni pies ni cabeza que me adscriba, precisamente a mí, al DI. Otra cosa es que yo no sea partidario de su persecución académica. Además, para que no subsistiera duda alguna afirmé taxativamente: "El esfuerzo intelectual del DI debe centrarse en desenmascarar la fragilidad de la explicación aleatoria de la selección natural sin pretender substituirla por la mano de un diseñador".
Supongo que al Sr. Posada no le molesta que yo excluya al diseñador, de lo que deduzco que lo que le sulfura es mi referencia a "la explicación aleatoria de la selección natural". Y le sulfura tanto que se considera en la obligación de gritar a los cuatro vientos, no sin cierta mala leche, que "cualquier estudiante de biología sabe que la SN no es aleatoria". Hombre, cualquier estudiante de bilogía quizás caiga en ese despiste, pero yo no soy un estudiante de biología sino alguien familiarizado con los conceptos estocásticos y no me dan gato por liebre ni un alumno ni su profesor de biología: la aleatoriedad de las mutaciones es radical y la de la selección natural es contingente. Y esto es decisivo: en la selección natural hay un sesgo aleatorio. Recuerdo al Sr. Posada que no mutan las especies sino los individuos y no evolucionan los individuos sino las especies. Al darse las mutaciones en individuos emergen de una radical incertidumbre: no se sabe ex ante si la mutación será favorable o desfavorable para la especie. Por el contrario –deriva genética aparte, que a veces puede fijar aleatoriamente una variante en una generación sin necesidad de la SN– el proceso selectivo del mecanismo de la selección natural que escoge combinaciones adaptativas opera, entre otras cosas, mediante un sesgo probabilista. Incluso suponiendo, como Ayala, que la evolución por SN sea un proceso aumentativo ello no excluye la contingencia. Mejorando la terminología darwinista habría que decir que la SN opera de tal forma que la esperanza de probabilidad de que características o rasgos adaptativos dominen, o sean los más comunes, por sucesivas sedimentaciones hereditarias, en una población, es mayor que la esperanza de que dominen las variantes desaventajadas. Por tanto, hay un matiz de aleatoriedad en la SN que les conviene silenciar a los darwinistas en su estrategia contra el DI para dar la impresión que la SN actúa muy rápidamente, sin contingencias. Pero lo cierto es que, sí, a veces las desventajas se asientan o retardan la instalación de las ventajas adaptativas.
La SN darwinista es una convención más que una hipótesis, y un artefacto más que un mecanismo. Pero útil metafóricamente pues es metáfora naturalista de un modelo canónico: la selección artificial. Mas incluso esta sufre contingencias respecto a sus fines: del cruce de un genio con una Miss Universo puede salir un hijo tonto y feo. Y los nietos, peor aun.
Por último pero no lo último, lo que un agnóstico como yo saca en claro de este debate es que me reafirmo en que el DI sea publicado y rebatido en las plataformas científicas de la misma forma que un historiador profesional tiene derecho a exponer en las revistas correspondientes un sistema probatorio negando la existencia de Napoleón a riesgo de que lo refuten o ridiculicen.

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