08 de octubre de 2009
08.10.2009

Los 101 de Balbina

Fernando Franco

07.10.2009 | 22:07
Los 101 de Balbina

No me digáis que no está hermosa a sus 101 años, que acaba de cumplir estos días en El Viso de Redondela con una fiesta multigeneracional. Ahí está Balbina Rodríguez, sin tomar medicamentos ni haber ingresado nunca en hospital alguno. Sandra Bastos captó esta imagen en la que están su hermana Ramona,su hija Milagros, sus nietos y bisnietos... y don Jaime el párroco, que da fe y sello transcendente al asunto ¡Felicidades, bella Balbina!

Celso Varela y Charlie Parker
Cuánto se puede gozar y aprender, queridos míos, sin moverse de un solo espacio. Ayer me fui a la viguesa Casa das Artes a ver la exposición central del pintor pontevedrés Celso Varela y aproveché para revisitar la de Maruja Mallo y sumergirme en el mundo fotográfico del Archivo Pacheco, que también tenéis en ese edificio. Merece la pena ya sólo por esa muestra de Celso Varela que ocupa la planta principal de la sala, que os aconsejo ver con calma para no dejaros llevar por esa primera impresión del cuadro lleno de trazos, atravesado por rayas o arañazos que parecen ocultar su principal motivo. Estuve el otro día con el pintor tomando un café en la Plaza da Constitución, y sentí al lado al artista radical, pero también al hombre vital y anárquico, volcado por entero en la pintura y con total libertad creativa. Leer los dos magníficos textos de su catálogo, de Tomás Paredes y Ramón Roza, me permitió entrar en su exposición conociendo las claves de lo que veía, por ejemplo, la presencia de esa hermosa tierra suya de Briallos, en el Salnés, donde tiene su estudio. Me paré y entreví esos paisajes íntimos, esas figuras, esos bodegones singulares y comprobé lo que de él dice Paredes: pinta como hacía jazz Charlie Parker, poniendo alas a su saxo, en su mundo pero improvisando. Lleno de sentimiento. Luego subí a la primera planta para entrar en el magnífico mundo de Maruja Mallo.

Maruja Mallo y Pacheco
La muestra de Maruja Mallo tiene unas guías que os dan en el recorrido por su obra las referencias necesarias (y sorprendentes) de esta gallega internacional que cuando estalló la Guerra Civil vivía un romance en Bueu con el promovedor del troskismo en España, Fernández Mezquita, cruzando entonces la ría para venir a Vigo, donde tenía familiares. Y a los que todavía no lo habéis hecho os recomiendo encarecidamente visitar el Archivo Pacheco instalado en la misma entrada de la Casa das Artes. Hay allí personal que atiende individualmente de modo óptimo y, cómodamente sentados, podréis acceder al archivo digitalizado para recorrer con asombro el pasado de vuestra ciudad.

Rufo y sus alumnos
No he podido obtener la fotografía que lo testimonia pero es cierto que un grupo de ex alumnos del Instituto Santa Irene de la década de los 60 celebraron una xuntanza alrededor de su "viejo" profesor de Matemáticas, Rufo Pérez, nonagenario y toda una Institución en el mundo de la enseñanza, que formó a generaciones de vigueses y dejó imperecederos recuerdos. Estaban allí Grato Amor, Víctor G. Plata, Marcelino Covelo, Luis Villar, Manolo Meijide, Moisés López, Benigno Campos (que, además, hizo de cocinero), Rafael Arjones, Fulgencio Amil, Jorge Prelcic, Salvador Beloso y Joaquín Rodiño. Salud.

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