11 de noviembre de 2008
11.11.2008

Tonalidades intermedias

Juan José Millás

11.11.2008 | 01:00

Podríamos decir que así como en Obama hay algo de McCain, en McCain no hay nada de Obama. Esa diferencia podría haber sido decisiva a la hora del voto. Con Obama han ganado los blancos y los negros, mientras que con McCain sólo habrían ganado los blancos. De haber sido la candidata Hillary Clinton, la situación sería semejante. Ella tiene cosas de McCain, pero McCain no tiene nada de ella. De haber ganado las elecciones Hillary, la habrían ganado las mujeres y los hombres. De haberlas ganado McCain (y pese a la presencia de Palin), sólo la habrían ganado los hombres. La tendencia hacia el centro de las sociedades desarrolladas revela, de manera inconsciente, una curiosa inclinación hacia lo mixto, lo híbrido, lo mestizo.
Pienso en eso que en la televisión llaman el "falso directo", es decir, programas que se graban apenas unas horas antes de emitirse y que salen al aire sin haber sido retocados. Conservan la frescura del directo, pero poseen la seguridad de lo previsto. Finalmente son una mezcla entre una cosa y otra. El falso directo podría llamarse también falso grabado. El término falso pierde en este ámbito su carácter peyorativo. Después de todo, quizá la realidad en su conjunto sea ya, en alguna medida, una realidad "falsa", pues combina lo previsto con el azar. A una amiga mía le dan pasado mañana una fiesta sorpresa de la que está enterada hace un mes. Y sin embargo tendrá algo de sorpresa. Será una fiesta híbrida, como el falso directo, como la vida misma, como Obama, que por cierto es mulato y por lo tanto un "falso" negro y un "falso" blanco de forma simultánea.
Descendamos a la política nacional. ¿Verdad que hay más de Rajoy en Zapatero que de Zapatero en Rajoy? Sin duda alguna. Rajoy sale tan mal en las encuestas porque no tiene nada de Zapatero (no tiene nada de negro, cabría decir). En situaciones de enorme confusión la gente se mueve entre el blanco y el negro, o entre lo alto y lo bajo, sin matices. Pero en escenarios desarrollados se buscan las tonalidades intermedias. Aquí, pese a la crisis, el votante no se ha radicalizado. Por eso han perdido McCain y Palin. Por eso ha ganado Obama.

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