02 de noviembre de 2008
02.11.2008

De la evolución del hombre de las cavernas al de las tabernas

FERNANDO FRANCO

02.11.2008 | 02:30
Abramos, pardiez, más tabernas, con gordos mesoneros y mesetas pellizconas.

- Un limpio mostrador, unas estanterías que atesoren vasos y botellas, una cuantas mesas de mármol o madera y ya "habemus" taberna._Languidecen en nuestras ciudades las tabernas, herederas de aquellos bodegones de puntapié, tendejones ambulantes compuestos de cuatro tablas y un par de caballetes en que ya bebían nuestros ancestros. Del hombre de las cavernas habíamos evolucionado hacia el de las tabernas, de la caverna a la taberna de Platón que canta Javier Krahe pero esos jardines de la palabra y del encuentro cara a cara decaen en favor de los cibercafés, donde nuevos pobladores ni se hablan ni se miran sino que se conectan a través de pantallas con el reino estelar de Internet._Aún quedan en_Galicia muchas, por fortuna, y en Vigo podría citar una veintena de corrido, desde el_Pereiró del que vengo al Pereira, desde O Racimo al_Modesto,_Chabolas,_Rikitrí, Eligio, Bar Turista, Amsterdam,_Marisco,_O Piollo, Casa Justo... Es cierto, pero ya sería impropio aquel cante popular: "Vigo, ciudad bravía/ que entre antiguas y modernas/ tiene trescientas tabernas/ y una sola librería".

- Cierran las tabernas, sedes de nuestro patrimonio lúdico y frontispicios de toda liturgia festiva, pero también nuestras librerías, que ven disuelta su singularidad en el magma global de los grandes almacenes o la venta por correo. Las librerías eran un espacio de resistencia del código escrito contra la subcultura veloz del consumo, la telebasura o videojuego, que arrasa con las letras. Pero las tabernas, si en el pasado funcionaron como un compensador de las frustraciones cotidianas de las clases populares, un refugio alcohólico ante la explotación y la miseria familiar, en el presente sirven para ir sobrellevando este país en que, si la crisis sugiere mirar hacia adelante, se fomenta la tortícolis de la memoria abriendo fosas, levantando monolitos y lamiendos pretéritas heridas. Un país secuestrado entre unos políticos que imponen la lengua franca del Imperio y otros que decretan la normalización lingüística de la vernácula aferrados a la noción de que la lengua es asunto de Estado y no del individuo. Con la dictadura nos normalizaron la fe y con la democracia, cuando logramos la libertad de creencias, nos normalizan el habla.

- Tabernas, que abran por Dios más tabernas en que no entren esas televisiones llenas de alcahuetes, correveidiles y trotaconas que, convirtiendo sistemáticamente la anécdota en categoría, hacen sonar la caja registradora a base de programas rosa por el día y de porno duro o concursos para imbéciles por la noche. Abran, pardiez, señores más tascas en que puedan refugiarse parroquianos capaces de conversar, discutir y conspirar si es menester contra el_Estado pero no perder el tiempo con dramas impostados como el del novio del Falete o las palabras de una reina sobre gays cuya levedad sólo a los más ultramontanos e intolerantes molesta. Abramos librerías y tabernas con gordos mesoneros y meseras frescachuelas que en vez de ser objeto de pellizco, pellizquen a los buenos feligreses que allí acudan en busca del sentido de la vida._Aunque no lo encuentren.

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