29 de julio de 2008
29.07.2008

El escalafón

29.07.2008 | 02:00

Javier Sánchez de Dios

Así pues, pasado el día y cerrada la romería -o sea, con todo respeto, el congreso del PSdeG- llama la atención que se le haya dedicado tan poco espacio a algunos asuntos que, por ser "de país", y negativos, hubieran debido merecer quizá algunos minutos y esfuerzos más. Uno es el de la crisis, por supuesto, que se despachó con una serie de invectivas sorprendentes hacia la oposición, como si sus integrantes fuesen los que aún gobernasen aquí. Otro, el del acelerón del envejecimiento, que se resume en la estadística que dice que Galicia tiene hoy ochenta mil jóvenes menos que hace seis años.
Con las cosas como están, quizá convengan unas cuantas matizaciones, aunque no le gusten a quienes insisten en la actitud de mantener primero que aquí no pasa casi nada y, después, que lo que pasa procede de la foto de las Azores. Menos mal que hay quien conserva el equilibrio, verbigratia la Fundación Caixa Galicia -poco sospechosa, precisamente, de integrismo conservador- que alertó sobre el riesgo de un "enorme deterioro" en las economías domésticas gallegas en los meses que vienen; el problema está en que no se incluyen como "domésticas" a las de los políticos de cierta notoriedad: eso explica algunas cosas.
En este punto, y no para excitar el pánico sino sencillamente para prevenir, conviene citar datos medibles, procedentes de institutos oficiales y por tanto en la órbita socialista, que son los que sirven para elaborar estrategias. Y esos datos dicen que, en los primeros cien días de Gobierno -que, según la visión políticamente correcta, van en el rumbo adecuado-, el empleo bajó en miles de puestos de trabajo, la inflación es la más alta de Europa y la confianza del consumidor descendió en veinte puntos. Más vale, en consecuencia, que especifiquen un poco los timoneles, cómo llevan el barco, porque esto tiene muy mala pinta.
En lo otro, lo de la pérdida de población de menor edad, llama especialmente la atención lo poco que cuenta para quienes, casi por obligación, deberían denunciarlo con frecuencia, que son las Juventudes Socialistas. Cierto que desde ellas se dice que ya se incluye el problema en su demanda por la igualdad, pero eso ahora mismo parece más un recurso retórico que un sólido argumento. Es probable que los más altos dirigentes del Partido estén en afrontar esa cuestión, pero con las cifras en la mano no se nota demasiado: quizá por eso no estuviere de más que algunos referentes juveniles dedicasen más tiempo a pensar en sus colegas antes que en el escalafón. Que, por lo visto, ha sido otro gran referente del congreso socialista, aunque como es natural ni aparezca en los balances.
Aún.

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