23 de julio de 2008
23.07.2008

Un mensaje y un rumbo

23.07.2008 | 02:00

Carmen Tomás

Un ministro pidiendo públicamente a su presidente del Gobierno que tome medidas estructurales frente a la crisis es sorprendente y único. No recuerdo un caso semejante. Pensaba que los miembros del Gobierno se reunían en consejo de ministros, sus segundos en comisión de subsecretarios, presidida por la vicepresidenta, y los ministros del ramo de Economía en la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos bajo la tutela del vicepresidente económico. Pensaba que en esos foros presentaban propuestas y las discutían para después con una sóla voz dirigirse a los ciudadanos.
Qué ingenuidad la mía. Más bien parece por las salidas de algunos miembros del ejecutivo que aquí no se reúne nadie. Las propuestas se hacen públicamente y la mayoría de las veces y esto es lo más grave son distintas y diversas. El último en definirse y en pedir medidas estruturales ha sido el titular de Trabajo que dice estar muy preocupado con la evolución del paro. Lo que propone no son precisamente medidas correctoras. Corbacho aboga por ampliar la plantilla del antiguo INEM y mejorar la formación de los parados. Esta segunda va de suyo. De hecho, pensaba que era a lo que se dedicaban básicamente los Servicios Público de Empleo. La primera no parece tener mucho sentido. Más funcionarios para corregir el desempleo que nos está dejando la crisis es más gasto público, es decir, lo contrario a lo que se necesita.
Los gobiernos no están para crear puestos de trabajo, para sustituir al sector privado. Lo que deben hacer es reformar el mercado laboral y otros para que haya más competencia, bajarles, por ejemplo, el Impuesto de Sociedades, y otras medidas fundamentales como la generación de confianza. Reconocer los problemas y crear la expectativa de que las cosas se pueden mejorar haciendo cosas es lo mejor que puede hacer el Gobierno. Además, por supuesto, de dejar ya de mentir y por tanto afrontar los problemas con dedicación y una única dirección.
Ya no hay lugar para las patrañas. La inflación no baja, la burbuja inmobiliaria ha estallado, el paro aumenta y el superávit se ha volatilizado. Todo lo que nos han contado, todas nuestras fortalezas se han esfumado. No hay lugar para más trucos de palabras. Esperamos del Gobierno un sólo mensaje y un rumbo.

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