15 de julio de 2008
15.07.2008

"Vamos a saludarnos efusivamente"

15.07.2008 | 02:00

José Cavero

La frase con la que Mariano Rajoy saludó a José María Aznar este domingo en Navacerrada, en el Campus Faes, es bastante expresiva de dos cosas: primera, del frío que caracteriza las relaciones entre el presidente ejerciente y el presidente de honor del PP. Ha habido suficientes demostraciones en los últimos meses de que la relación deja mucho que desear, como para que esta vez hicieran ese esfuerzo mínimo por hacer visible, o como ahora se dice, escenificar, o representar una relación fluida y un entendimiento que están muy lejos de mantener. Y en segundo lugar, también quiso indicar que Rajoy es el jefe de Aznar, y que incluso la presidencia de Faes la mantiene porque Rajoy así lo ha determinado, por más que Aznar tenga una capacidad notable de influencia y unos apoyos sociales evidentes, particularmente en su propio partido. Pero era conveniente que se abriera paso la impresión de que "quien manda, manda", y que Rajoy ha sucedido en el cargo a Aznar, separado voluntariamente de la política activa, aunque de vez en cuando tenga la tentación de asomarse de nuevo a ella, incluso para deterioro de la imagen de Rajoy. Así sucedió en Valencia, cuando Aznar discrepó de manera frontal y detallada de la dirección que su sucesor hace del PP, y más recientemente, cuando Aznar comparaba el PP actual con el que Fraga se vio obligado a sacar a flote después de la presidencia de Hernández Mancha. Da la sensación de que Rajoy ha querido reclamar a Aznar colaboración y no crítica, en línea también con lo que Manuel Fraga viene reclamando a su sucesor Aznar: "Que se quede fuera de la política y no critique, como decidió en su día". En esta ocasión, Rajoy reclama abiertamente a Aznar ideas nuevas y eficaces. O, dicho de otro modo, que la Fundación que preside, Faes, se ponga a la tarea que de ella se espera. Colaboración y no crítica permanente. Y una vez planteadas esas exigencias, Rajoy expuso algunos mensajes abiertamente discrepantes con los que hubiera hecho Aznar: ofertas de apoyo leal a Zapatero frente a la crisis y la consulta de Ibarretxe.
ABC ha señalado que Aznar y Rajoy escenifican su propia firma de paz: Amigos para siempre, e insiste en que ambos presidentes del PP sellaron su reconciliación, después de que Rajoy proclamara su fidelidad "a nuestros principios y valores". Rajoy señaló en esta intervención ante Aznar que su partido de ambos "ha afrontado una serie de cambios que expresan su voluntad de renovar sus equipos y mejorar sus mensajes y propuestas, pero desde la firmeza del respeto a nuestros principios y valores". Es decir, fidelidad a los principios, pero cambio de estrategia: de la oposición radical y por principio al Gobierno, a una colaboración que tendrá oportunidad de exponerse en el próximo encuentro que mantendrán Rajoy y Zapatero en la Moncloa, el día 23 de este mes. Rajoy ofrecerá su apoyo al Gobierno de la Nación si éste piensa en los problemas reales...
Rajoy ha planteado ante Aznar sus propuestas de futuro, y confía en que el expresidente y presidente de honor deje de "enmendarle la plana" de manera permanente, discrepando de sus designaciones y de sus actuaciones... Vamos a ver el comportamiento que en adelante mantendrá Aznar para con Rajoy.

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