14 de junio de 2008
14.06.2008

El capote de Alonso

14.06.2008 | 02:00

Julia Navarro

Que José Antonio Alonso, portavoz del PSOE en el Congreso, achaque las críticas a Bibiana Aido, a que el PP no cree en la igualdad, es un ejercicio de cinismo político, o un intento de tomarnos por idiotas a los ciudadanos. Más allá de lo que diga o deje de decir el PP, el fondo de la cuestión es que el ministerio de la Igualdad es una "ocurrencia" de Zapatero, tal y como dicen en privado algunos altos cargos socialistas, ministros incluidos, y puestos a tener ocurrencias, el nombramiento de Bibiana Aido parece otra, y no porque sea joven, sino porque no parece estar demostrando tener la consistencia suficiente para ser ministra del gobierno de España.
Puestos a buscar jóvenes políticas en el PSOE, ahí está Leire Pajín que viene demostrando que juventud y consistencia política no están reñidas. A todos nos cuesta en la vida reconocer que metemos la pata, pero a los políticos les suele costar más, y lo que suelen hacer para no reconocerlo es insistir en la metedura de pata, que es lo que ha hecho Alonso.
Yo me pregunto qué pasaría si los dirigentes socialistas, a la manera de Alfonso Guerra, reconocieran lo evidente y es que la ministra se ha equivocado. Ahora lo que ya no me parece tolerable es ese intento torticero de intentar colocar como enemigos de la "igualdad" a quienes critican a la ministra Aido, porque eso es entre otras cosas una falta de respeto a la inteliegencia de los ciudadanos.
El señor Alonso se verá en la obligación de echar un capote a la ministra de Igualdad, pero lo puede hacer sin ofender a los demás, es decir a todos aquellos que consideramos que las propuestas lingüísticas de la ministra no tienen ni pies ni cabeza y son un desatino. Entiendo que es muy difícil decir "no" cuando a alguien le proponen ser ministro, peor quizás quienes dicen tener aprecio por Bibiana Aído, la deberían de haber recomendado que se lo pensara dos veces antes de asumir un cargo para el que a lo mejor aún le falta recorrido político, y sobre todo cuando el cargo en sí es, como dicen muchos socialistas, "una ocurrencia del jefe" (lease Zapatero).
La lucha por la igualdad de las mujeres es demasiado seria, demasiado importante y trascendente para jugar con ella, y sin pretenderlo desde el Gobierno están devaluando ese compromiso por la igualdad con este ministerio que no tiene ni pies ni cabeza. Son todos los ministerios, con el concurso de toda la sociedad, quienes deben de seguir avanzando y quitando trabas para conseguir la plena igualdad.
En cuanto al portavoz socialista, que otra cosa no pero inteligente lo es un rato, la verdad es que no hace falta que se emplee tan a fondo defendiendo algo en lo que seguramente ni él cree.

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