Está el tiempo tan raro... Fue abrir la puerta de la primavera y encontrarse con una granizada de garbanzos. Ayer comentaba un amigo que, en medio del vendaval, vio las fotos de Elsa Pataki invitando al verano y no sabía si pasar frío por ella o calor por él. Anteanoche, una amiga dudaba si cambiar los armarios: mientras su corazón le pedía rescatar de los baúles de invierno la ropa de primavera-verano, su buen juicio le dictaba que mantuviera a mano los guantes, las botas altas en pie y los abrigos en sus perchas. Aprovechando las ventajas de la nueva ley, una amiga le contestaba que ella, con este tiempo, lo que no sabía era si encerrarse en el armario o salir de él de una vez, matricularse hombre y pedir en el trabajo que le suban el treinta por ciento los ingresos por su condición masculina. En días así, en este tormentoso viaje entre estaciones, no sabe uno a qué atenerse, todo cambia y es fugaz.

¿Cómo orientarse? Ángel Acebes puede ser un buen guía con su olfato de marcador de tendencias, de perdiguero de los vientos de la modernidad. Según el secretario general del PP estamos columbrando Irak con Afganistán al dorso como estamos mirando a la primavera de espaldas a la galerna. Acebes nos alerta que Irak no se lleva nada esta primavera-verano, que es rancio y, cuando se trata de lo rancio convendrán que Acebes es una autoridad. Aunque no seas partidario de la guerra te apuntan a una según criterios bipartidistas, vayas al frente con los burócratas de Naciones Unidas, vayas con dos amigotes. El PP es de Afganistán, el PSOE de Irak. No lo traslademos a la gente de bien o de mal porque queda peor.