JUAN M. VIEITES BAPTISTA DE SOUSA*

Una ciudad democrática como esta no debe tener a sus ciudadanos en lucha permanente por el voto, porque aunque no lo parezca puede llegar a ser una ofensa a la inteligencia.

Con ellos, a veces uno piensa que, no se trata de reabrir heridas, si no de asumir riesgos, de soldados de la patria. Quienes acaban en el bando ganador, después de los reproches de quienes han intentado convencer, son memoria del pasado ¿por qué volver a momentos tan duros?

Porque para llegar ahí, han tenido que realizar un esfuerzo al que no todo el mundo está dispuesto. Además, que converjan una serie de factores que confluyan a un resultado final positivo, lo que significaría que están en el sitio adecuado. Conoce el éxito y la felicidad rodeados de los suyos, en un mundo del que no se quiere despertar, creando un lenguaje único para los ciudadanos, con un estilo a veces visionario y en otras de apagafuegos, que puede representar la ruptura del sistema de valores.

Sin lugar a dudas, las vivencias del recuerdo personal, van a imprimir un carácter y convirtiéndose en un defensor a ultranza de su gestión e intentando cambiar a la sociedad a través de un estilo preciso, irónico, de convencimiento de que se está por parte del bien. Jugando con las emociones.

Indudablemente, un buen guión, buenos actores y siempre una buena dirección de campaña.

A veces, me gusta escribir claro, si tengo una idea, porque las palabras, mal que bien, las entendemos y podemos detectar las mentiras, siempre teniendo en cuenta que haya que dar una segunda oportunidad. De ese modo, frente a tantas interpretaciones que escuchamos hoy, se trata de que obedeciendo a estilos diferentes de la convulsa política y de su historia, no dejemos escapar el futuro.

Es fácil imaginar en lo que, en ciertas circunstancias, se hubiese convertido una idea defendida con coraje. Se trata de un hecho que cuanto más nos sintamos parte, que casi podemos tocarlo, menos probable nos seducirán hacia el éxito inmediato.

Llegado a este punto, tengo que decir que, la historia se repite y debemos indagar sobre lo que nos parece curioso, invisible,... Sería un mal negocio, pero la respuesta debe ser por qué no.

*Secretario General de ANFACO