En las últimas investigaciones sobre la muerte de Marilyn asoma de nuevo la mano de los Kennnedy. La brillante luz de los grandes proyectos de los dioses está siempre amenazada por la negrura absoluta de sus pasiones. El relato central de Occidente es el del Rey Arturo. Su núcleo estricto comienza por una odiosa violación, tiene en su centro un adulterio regio y acaba con una derrota en el campo de batalla. Por el medio hay traiciones, sortilegios, crimen, incesto y parricidio. Sin embargo lo que queda de Arturo es la luz del episodio fascinante de la Tabla Redonda. En la saga Kennedyana hay asimismo de casi todo, y también prevalece la luz de un fugaz momento de elevación. Lo que distingue a los héroes, aparte encarnar mitos precedentes, es la muerte trágica. Aunque lamentemos hasta lo indecible el asesinato de John y Robert, podríamos verlo como un gesto generoso del destino.