Vista la sesión parlamentaria sobre el 'caso Roquetas' con 24 horas de perspectiva, las reflexiones son infinitas. Si se exceptúan las desafortunadas declaraciones del director general de la Guardia Civil, reconocidas así por el ministro, la verdad es que estamos ante la más satisfactoria gestión política y técnica de un caso tan delicado como el del agricultor muerto. Y estamos también ante uno de los tratamientos más demagógicos e injustos del PP en los dieciséis meses de gestión del Gobierno de Zapatero.

Los ciudadanos españoles podemos esta vez dormir tranquilos, en la seguridad de que los Derechos Humanos van a ser respetados escrupulosamente y, cuando así excepcionalmente no suceda, los culpables van a ser señalados sin contemplaciones de ninguna clase. Algo así era imposible decirlo de los anteriores Gobiernos presididos por José María Aznar. Este Gobierno cometerá errores, pero eso no incluye al 'caso Roquetas', que se sustancia hasta ahora de manera muy favorable a la tranquilidad ciudadana y a la sensibilidad de los más exigentes demócratas.

Menos tranquilizadora y menos sensible es la actitud del primer partido de la oposición, que esta vez ha batido uno de sus récords en demagogia y en deformación de la realidad, precisamente en un campo en el que ellos tuvieron una gestión tan poco exigente siempre y tan desastrosa en memorables ocasiones.

Pedir la dimisión del ministro Alonso, como hizo Astarloa, es una acción deleznable que aleja todavía más al PP de las pautas que pueden inspirar confianza a los ciudadanos normales, dada la radical inexistencia de la más mínima razón para ello. Eso por un lado. Pero por otro lado, ¿quién es Astarloa y quién es el PP para pedir la dimisión de un ministro sin fundamento alguno, cuando ni él ni su ministro Acebes dimitieron tras haber protagonizado el simpar escándalo político de negar las evidencias y de ocultar a los españoles todo lo que ocultaron en ocasiones, digo, memorables? ¿Y quién dimitió por la guerra, el 'Prestige', el 'Yak-42' o sus escándalos de corrupción?