La exjugadora de baloncesto Marta Xargay ha revelado en una entrevista con El País que sufrió serios trastornos psicológicos y alimentarios por la difícil relación que tuvo con Lucas Mondelo, destituido el viernes como seleccionador español de baloncesto. La Federación Española (FEB) argumentó esa destitución en la no consecución de los objetivos deportivos tras el Eurobasket y los Juegos de Tokio. El organismo se ha posicionado públicamente en apoyo de Xargay. La revelación de la gerundense se une a los problemas con Mondelo que ya había denunciado públicamente Anna Cruz. Otra histórica de la generación dorada, Laura Nicholls, denunció renunciar a la selección antes del verano, sin que en su caso hayan trascendido conflictos concretos con el seleccionador. En todo caso, la imagen de un vestuario perfectamente hermanado en la “Familia”, como la FEB ha bautizado a los combinados nacionales femenino y masculino, se ha resquebrajado.

Las denuncias de Marta Xargay iban a publicarse antes de los Juegos, pero la exjugadora accedió a la petición del presidente de la Federación Española, Jorge Garbajosa, de retrasarlo para que no interfiriera en la competición. Ahora, una vez concluida la cita olímpica, sus declaraciones han visto la luz.

“Llegó el momento en el que tuve que anteponer la persona a la deportista. No podía seguir aguantando cosas inasumibles. Hay límites que no hay que traspasar y él a mí me llevó a un límite muy heavy. Es duro. He tenido muchos problemas con la comida por culpa de esta persona”, asegura en la charla con El País la exinternacional de 30 años, que dejó el básquet de forma provisional en mayo de 2020 y confirmó su retirada definitiva el pasado 15 de julio.

Xargay, una de las jugadoras que ha formado parte de la generación de oro del baloncesto femenino, y estuvo en la plata de Río, explica que los problemas con Lucas Mondelo arrancaron en su etapa en Rusia, en las filas del Dynamo Kursk, donde el técnico de L’Hospitalet era entrenador. “Nos pesaban cada semana y él siempre estaba detrás vigilando todo. Hubo varias situaciones, en concentraciones del equipo, en las que se acercó a Sonja Petrovic y a mí y nos dijo que nosotras no teníamos postre porque estábamos gordas”, cuenta Xargay, que llegó a padecer bulimia (trastornos de la alimentación) y ortorexia (trastorno obsesivo por comer saludable).

“En ese momento yo pesaba 67 kilos, y mido 1,82m. Me encontraba bien físicamente, pero eso me generó mucha inseguridad, dentro y fuera de la pista. Constantemente me decía que estaba fuera de peso. Esto me causó una revolución física y mental”, añade la deportista gerundense para desvelar que se obsesionó con el tema de la comida.

“Lo cuento porque creo que puedo ayudar a muchas niñas que estén pasando por lo mismo. Todos somos vulnerables, pero se puede superar”, dice Xargay, que no es la única de esa gran generación de jugadoras que insinuó problemas con Mondelo.

También la badalonesa Anna Cruz anunció a principios de este año que ponía fin a su relación con la selección y lo hizo publicando una dura carta en las redes, en las que desvelaba que “veía complicado seguir tolerando actos que iban contra sus principios”. Cruz concluía: “Ya no es mi familia, a la familia no se la trata así”.

Xargay también denuncia las constantes desconsideraciones y faltas de respeto de Mondelo mientras estuvo a sus órdenes como jugadora: “No ha sabido controlar su autoridad. En ningún momento me ha respetado, ni como jugadora ni como persona. Ha tenido muchos comentarios, públicos y privados, atacándome y metiéndose a valorar mi vida privada y mis relaciones”.

La Federación Española de Baloncesto emitió ayer un comunicado para mostrar su su apoyo a Xargay y condenar cualquier conducta abusiva.

“La Federación desconocía esta situación, como ha reconocido la propia Marta, y tampoco lo sabía su familia. Nos hemos puesto a total disposición, pero más allá de la exigencia del deporte de élite, estas actitudes y comportamientos son absolutamente condenables” aseguró el presidente federativo, Jorge Garbajosa a TVE desde Tokio, donde se encuentra. “He hablado con ella para que se sienta arropada y para ofrecerlo todo el apoyo”, añadió el dirigente, que asegura que la FEB investigará si hay más casos similares.

La FEB insiste en que “tampoco cuando fue advertida de la existencia de una información crítica con la actuación del seleccionador nacional se le concedió la posibilidad de conocer su contenido. De haber podido saber lo que ahora se denuncia, no habría mantenido a Lucas Mondelo en el cargo, aunque se estuviera a horas del comienzo de los Juegos Olímpicos”. Admite que el organismo federativo “conocía el desgaste de la relación entre el seleccionador y las jugadoras, pero nunca fue informada de ningún comportamiento de este tipo”.

Se busca entrenador para una etapa de transición

Aunque la Federación Española apunta a los resultados deportivos para poner fin a la etapa de Mondelo en la selección, lo cierto es que la situación con Xargay, Cruz e incluso Nicholls ha debido pesar en el desenlace. La destitución sorprendió por el brillante currículo de Mondelo desde 2012 y porque la selección, aunque eliminada en cuartos de final en el Europeo y los Juegos Olímpicos, ha competido a un nivel notable. Lo sorpresivo del giro ha impedido tener preparado un relevo, que además deberá pilotar un relevo generacional en el equipo. La FEB podría echar mano de su estructura o buscar un entrenador de prestigio fuera. Nadie más prestigioso que Miguel Méndez, que encadena tres Euroligas. El vigués tiene dos años más de contrato con el Ekaterinburg y no había planeado doblar trabajo. De momento no se han producido contactos.