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Atletismo

La musa de la Galicia soñada

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Ana Peleteiro: la musa de la Galicia soñada Víctor Currás

“Ya tengo ganas de irme a Galicia”, exclama Ana Peleteiro por los pasillos del estadio olímpico mientras revolotea de micrófono en micrófono, enamorando con su natural desparpajo. Galicia tiene ganas de recibirla.

Ana Peleteiro, carismática, orgullosa de su identidad gallega y de su sangre africana, se pasea por platós y redes sociales con la misma soltura que por la pista

En Peleteiro se fusionan la Galicia que ha sido y la que puede ser; la humilde y la ambiciosa; la agropecuaria y la tecnológica; la que se esfuerza en silencio y la que se expresa a voz en grito; la Galicia, en definitiva, tan mestiza como orgullosa de su identidad y de su idioma. Esa Galicia matriarcal, de recuerdos y proyectos, para la que Ana Peleteiro Brión es musa.

Nació en el país, aunque en estas horas su piel mulata confunda a los que ignoren el dato y la deducen inmigrante además de adoptada. Cuenta Fernando Miñana que no conoce a su progenitora biológica, gallega, y nada sabe de su progenitor biológico, africano. Presume de tal mezcla y sobre todo de su familia real: de sus padres, Carmen y José (“lo mejor de mi vida”, escribe), y de sus abuelos, a los que ha ido perdiendo. A su abuela materna Juana, que falleció en 2019, le dedica sus logros.

Además, ha aprovechado su enorme influencia pública para apoyar campañas de concienciación contra el racismo y otras causas sociales. E. Naranjo

Es su heroína. Cuando su marido, marinero, enfermó de cáncer con 47 años, Juana sacó adelante a sus tres hijas. Dos de ellas ayudarían después a la madre de Ana a estudiar. En ese matriarcado de arado y sacrificio late quizá la vena competitiva de Ana. Lo asume conscientemente como legado.

Pero su vida, pues compendia lo gallego, incluye necesariamente un viaje de ida y vuelta; en su caso, más atribulado en lo interior que en lo geográfico.

En brazos de uno de sus abuelos de niña

Aquella niña de extraordinarias cualidades físicas, que comenzó a los 6 años en las pistas de A Fieiteira y fue enfocándose hacia el triple salto tras brillar en la velocidad y la longitud, se enfrentó al vértigo del éxito, ese impostor, cuando se proclamó campeona mundial júnior en 2012.

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Ana Peleteiro se cuelga la medalla de bronce en triple salto Agencias

El título, unido a su ya magnética personalidad, le granjeó una atención difícil de digerir a sus 16 años. La mudanza al CAR de Madrid no ayudó. Se le descontrolaron la vida social y la báscula. Sus marcas se estancaron. Airada consigo misma, acabó enfadándose con todos.

Tras su oro europeo bajo techo, el Celta la homenajeó con el saque de honor en Balaídos ante el Valencia. Un gesto que espera poder repetir próximamente si la pandemia lo permite.

Había cambiado a Lardo Moure, entrenador desde su infancia, por el prestigioso Juan Carlos Álvarez. No fue el guía que necesitaba y tampoco lo sería Joao Ganso en Lisboa, su siguiente estación. En la capital lusa, sin embargo, conoció a Nelson Évora, su actual pareja, también triplista. Y su carrera giró definitivamente, disipado el peligro de convertirse en un juguete roto, con el traslado de ambos a Guadalajara para ponerse a las órdenes de Iván Pedroso y compartir entrenamientos con Yulimar Rojas, entre otros.

Ahora resulta difícil imaginarse a Ana Peleteiro tumbada en el sofá mientras observa llorosa un Europeo para el que no se ha clasificado. Esos “monstruos” que pueblan los rincones de su cabeza, como los define, no han desaparecido. Amenazan de vez en cuando con liberarse si alguna lesión, frecuentes en una disciplina tan brutal,se le enquista. Pero ha aprendido a gestionar sus miedos.

Feliz consigo misma, Peleteiro luce por igual en las pistas que en los platós o las redes sociales. Residir en Guadalajara, suficientemente cerca y suficientemente lejos de Madrid, constituye una representación física de su nueva relación con la fama, que ya no la esclaviza. La emplea a su antojo, según le convenga. Peleteiro deslumbra a la audiencia convencional de El Hormiguero, a la alternativa de La Resistencia y a la paisana de Land Róber. Seduce a la cámara con una vehemencia fresca, nada impostada. Multiplica las visitas a sus vídeos en Tik Tok y se promociona en Instagram.

@apeleteirob

Porqué las cosas buenas… se dan en pequeñas dosis ✨ ##olympics ##tokyoolympics ##teamesp ##tokyo2020

♬ sonido original - Ana Peleteiro

Las firmas la reclaman por su carisma, su atractivo y su elegancia. Un elemento sustancial para un atleta, obligado a explotar su faceta comercial si pretende añadir ingresos a las becas. En Peleteiro, a sus 25 años, es posible distinguir ya a la empresaria.

Los intereses económicos no encorsetan sus posicionamientos sociales. Influencia y prescripción se retroalimentan. Ana Peleteiro, celtista por herencia familiar, presume de identidad, promociona el idioma gallego, escoge causas culturales y no le tiembla el pulso en la defensa de sus convicciones. “Mellor queda na casa. O único que ten de verde Galicia son os montes”, le espetó por Twitter a Santiago Abascal, líder de Vox, cuando este anunció una gira mitinera por Lugo, A Coruña y Ribeira. Con Adidas ha acordado un contrato que la blinda en caso de interrumpir momentáneamente su carrera por embarazo, lo que proyecta hacer de joven. Ana elige su camino en cada instante. Galicia se reconoce y se sueña en ella.

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