Subestimar el carácter de un equipo campeón suele conducir siempre a errores. Eso precisamente es lo que demostró la selección española ante Serbia sobre el parqué olímpico de Saitama. Superarse ante las adversidades en momentos críticos de partido, hizo que las jugadoras españolas pudiesen tomarse la venganza tras la eliminatoria en el pasado Eurobasket en Valencia ante las balcánicas.

Hubo muchos nombres propios en un triunfo que deja a España, salvo improbable carambola, en la segunda parte de la lucha por las medallas, las eliminatorias. Desde la sapiencia de Alba Torréns o la verticalidad de Cristina Ouviña, sin dejar de lado el talento de Astou Ndour, pero ante las serbias hubo un arma inesperada, el fusil de precisión en el que se convirtió la muñeca de Maite Cazorla desde más allá de la línea de tres puntos. Cinco triples, tres de ellos providenciales, supusieron el revolcón a lo establecido cuando todo pintaba más negro.

Fue un partido tenso desde su inicio. Había deudas pendientes y nadie parecía dispuesto a dar el brazo a torcer. La sociedad formada por la ex Celta Alba Torréns y Astou Ndour permitía a su equipo sostener el intercambio de golpes ante una Serbia que estaba llevando el combate a posiciones más cercanas a canasta. Su dominio del rebote empezaba a resentir la defensa española.

Sonja Vasic y la nacionalizada Yvonne Anderson estaban buscando las cosquillas una y otra vez. La importancia de la base de origen estadounidense fue en aumento. Paralelamente, España entró en el segundo cuarto en una crisis existencial. Las pérdidas de balón estaban soliviantando su equilibrio ofensivo (21-29) lo que obligó a Lucas Mondelo a parar el partido y recordar el plan a seguir en un día de rotaciones muy justitas.

Algún cambio defensivo acertado ayudó a volver a encontrar sensaciones (31-34), pero Jelena Brooks empezó a anotar de manera compulsiva mientras a España le estaba costando en exceso mantener la dureza defensiva, especialmente cerca de su tablero. Una canasta sobre la bocina del segundo cuarto de la corajuda Ndour (41-44) dejaba claro que la segunda parte iba a ser una batalla.

Todo empezó del revés para las españolas. El colapso ofensivo fue de tal calibre que Serbia aprovechó para coger una ventaja considerable sin demasiados alardes (43-52). Por si fuera poco, Ndour se cargó con la tercera falta y tuvo que irse al banquillo forzosamente. Sin embargo, y cuando más difícil era la papeleta, emergió la casta de un equipo que lleva siete años consecutivos subiéndose a podios.

La ourensana Raquel Carrera hizo que no se echase a nadie en falta debajo de los tableros y Maite Cazorla se echó el equipo a sus espaldas con tres triples consecutivos mientras Marina Maljkovic no sabía ni a quien mirar en su banquillo. Con Cristina Ouviña llevando a sus compañeras al galope, todavía a la escolta canaria le quedaba un último acierto desde la larga distancia durante el tercer cuarto para consumar la remontada (57-55).

La España revivida a golpe de triples se encomendó entonces a la calidad de Torréns para mantener una delantera en el marcador que nunca más cedería. Con 69-60 se entró en los cinco últimos minutos con un cuadro balcánico noqueado y con sus referentes, Brooks y Anderson, literalmente perdidas en combate, pero aún quedaba mucho y el rebote estaba demorando la sentencia.

La baza para recortar distancias fue la de meter más músculo y más físico. Anderson volvió de su viaje astral para meter un poco de miedo en el cuerpo (71-66), pero Ndour también había sacado billete de vuelta al Saitama Super Arena. Una canasta y adicional de la pívot española estableció un 76-66 que frustró el intento de acercamiento de su rival. Para más inri, Maite Cazorla todavía no había dicho su última palabra y poco después anotó su quinto triple en seis intentos para apuntillar el segundo triunfo olímpico a menos de dos minutos para la conclusión (79-68).

Ya solo restaba conocer cual sería la diferencia final para que la posibilidad de un fatídico triple empate en la última jornada deje a España sin cuartos de final. Para ello no hay mejor forma de evitarlo que ganando a Canadá el domingo.