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Veganismo, amor tóxico y fraudes: la desquiciada historia de la gurú vegana que acabó en la cárcel

Netflix estrena este miércoles 'Bad Vegan', el nuevo documental de Chris Smith, creador de 'Tiger King', sobre Sarma Melngailis, la estrella de los vegetales crudos que protagonizó una fuga delirante y fue condenada por fraude

Sarma Melngalis, protagonista de 'Bad Vegan'.

Sarma Melngailis iba camino de comerse el mundo, bien crudo. Al frente del restaurante neoyorquino Pure Food & Wine, que servía exclusivamente comida de origen vegetal no cocinada, se erigió en pionera del veganismo cuando ese movimiento apenas empezaba a ver la luz y en gurú para clientes de renombre y miles de seguidores en redes sociales. Ninguno de ellos podía imaginar que, una década después, aquella exitosa emprendedora no estaría en la cima sino entre rejas, condenada por robo, estafa fiscal y conspiración para defraudar. Lo que sucedió en ese tiempo es el asunto de la nueva serie documental de Netflix, ‘Bad Vegan: fama, fraudes y fugas’, que reconstruye los hechos a través de entrevistas, extractos de llamadas telefónicas y mensajes de texto y, en el proceso, trata de reflexionar sobre los efectos del abuso psicológico y la humillación emocional. 

Melngailisse se había dado a conocer en la escena gastronómica de Manhattan en 2004, cuando abrió el Pure Food & Wine junto al que por entonces era su novio, el chef Matthew Kenney; rápidamente, platos de su carta como el cuscús de coliflor con encurtidos iranís o la ensalada de rúcula con avellanas, arándanos secos y aceitunas Castelvetrano se convirtieron en elección predilecta para famosos como Anne Hathaway, Stevie Wonder, Chelsea Clinton y Owen Wilson. Tras la ruptura personal y profesional con Kenney, ella se quedó con el negocio y se propuso convertirlo en centro neurálgico de una revolución crudi-vegana. Otra de las celebridades seducidas por su actitud vital y su magnetismo era Alec Baldwin, con quien entabló amistad y cuya actividad en Twitter la llevó a conocer al hombre que, tiempo después, propició su caída.

Operaciones militares y esoterismo

Melngailis se dejó seducir de inmediato por la triunfal imagen que Anthony Strangis ofrecía a través de las redes y por el halo de misterio del que él se envolvió desde el principio: le explicó que se dedicaba a participar en operaciones militares secretas alrededor del mundo, y que tenía dinero suficiente para cuidar de ella, pagarle las deudas y ayudarla a crear un imperio culinario. Asimismo, le dijo que había pasado miles de años esperando a encontrarla; se definió como un ser elegido, que había alcanzado la superhumanidad gracias a unos dioses alienígenas, y le aseguró que podía proporcionarle ese mismo estatus a ella. También le prometió que el perro al que tanto amaba, Leon, sería inmortalA cambio, añadió, todo cuanto ella debía hacer era demostrar su fe obedeciendo todas las órdenes que él le diera y todas las pruebas a las que la sometiera.A partir de ese momento, Melngailis se vio abocada a efectuar constantes y cuantiosas transferencias de dinero a quien ya se había convertido en su marido, y que para mantenerla bajo control recurría tanto a técnicas de adoctrinamiento psicológico de líderes sectarios como a amenazas explícitas: le habló de su poderoso hermano, que la tenía permanentemente vigilada, y que era extremadamente violento. 

Las pista de las alitas de pollo

A diferencia de Melngailis, Strangis no era vegano; al contrario, le encantaba la comida basura. De hecho, si la policía logró capturar a la pareja en mayo de 2016, después de que permanecieran fugados durante meses, es gracias a la pizza familiar y las alitas de pollo que él pagó en un establecimiento de la cadena Domino’s con tarjeta de crédito. Tras la detención, ambos fueron acusados de apropiarse indebidamente de unos 2 millones de dólares, estafando a los empleados del restaurante y engañando a sus inversores. Según ‘Bad Vegan’, la mayor parte de ese dinero fue gastado por parte de Strangis en casinos, carísimos hoteles y objetos de lujo. 

¿Cómo es posible que una mujer como aquella se dejara embaucar por un hombre como ese? Dirigida por Chris Smith -en su día productor ejecutivo de otra exitosa ‘true crime’ de Netflix ‘Tiger King’-, la nueva serie deja claro que él es un pedazo de escoria con bastante imaginación, y que ella sucumbió a sus tácticas de coerción. Sin embargo, se niega a retratar a Melngailis -cuyo testimonio en primera persona vertebra el relato- como una mera víctima. En lugar de eso, aporta pruebas que demostrarían su implicación activa en los crímenes, incluye opiniones que siembran dudas sobre sus motivos para acercarse inicialmente a Strangis y, en última instancia, como mínimo, parece declararla culpable de atesorar unos niveles extraordinarios de estupidez. Las puertas del que fue templo neoyorquino del veganismo llevan cerradas desde 2015, y no parece que ‘Bad Vegan’ vaya a contribuir a reabrirlas. 

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