Aunque hace un año el universo de ‘Sálvame’ se desvanecía tras la cancelación fulminante por parte de Mediaset, ahora, casi en el momento en el que se cumple el primer aniversario del fin del magacín del corazón, ‘Ni que fuéramos Shhh’ ha recuperado la esencia del mítico programa rosa. Y lo ha hecho reuniendo a algunos de sus rostros más conocidos y reconocidos todas las tardes en un mismo plató. Al más puro estilo ‘Sálvame’, Kiko Matamoros, Kiko Hernández, Chelo García-Cortés, Belén Esteban, Víctor Sandoval y Lydia Lozano, bajo la conducción de María Patiño, comentan las últimas noticias de la farándula de nuestro país.

 Sin embargo, y aunque es cierto que el elenco del programa del Canal Quickie es de lo más completo, no están todos los colaboradores. Faltan algunos de los personajes de ‘Sálvame’ más icónicos de los últimos tiempos. Desde Jorge Javier a la hijas de María Teresa Campos, Terelu y Carmen Borrego pasando por Anabel Pantoja o Conchita Pérez, la poligrafista de los Deluxe, por ejemplo. No obstante, esto se va, poco a poco, solucionando. Ya se hizo con Kiko Hernández. Si bien el madrileño no estuvo durante las primeras retransmisiones de ‘Ni que fuéramos Shhh’, desde hace unos días es ya colaborador de pleno derecho, al igual que Conchita, tal y como se anunciaba la semana pasada.

Campaña de acoso

Y es que, aunque ella no se dedicara a comentar la actualidad del cazón, ni participara en debates y peleas en plató, su presencia en él era fundamental. No se le podía esconder ningún secreto y mucho menos mentir. Lo que decía ella, o más bien su polígrafo iba a misa. Sin embargo, alcanzar esta fiabilidad no ha sido fácil. Así lo confesaba ella misma hace unos días en el podcast ‘La escalera roja’. Y es que Conchita ha sufrido y sigue sufriendo un complicado problema. “Coge y me llama por teléfono, me trata de vieja, de puta y de todo”, empezaba así relatando su calvario. Y es que la ex poligrafista de ‘Sálvame’ está siendo víctima de una campaña de acoso por parte de un hombre que se está aprovechando de su figura para conseguir beneficio económico.

“Yo me titule con una persona que había estado en el FBI en la escuela Marson de Estados Unidos”, explicaba la poligrafista recalcando que los problemas terminaron tras esos estudios. “Cuando terminé el curso hice una página web para darme a conocer y ahí empezó un aguerra soterrada y triste no sé por qué”, reconocía indignada Conchita que no entiende porque esta persona le está “continuamente está atacando” alcanzando, además, unos niveles de dureza tales que ha tenido que recurrir a la Policía.

“La policía científica me hizo un estudio de que había 3.200 incursiones falsas contra mí de 5 cuentas diferentes pero de la misma IP. Es decir de una persona concreta con nombres y apellidos que, como no es poligrafista, no fue poligrafista nunca, ni puede serlo porque no tiene preparación ni estudios, se inventó una asociación ya para hacerla gorda”, contaba Conchita para añadir: “Dice que es el presidente de la European Polygraph Association y es mentira. Yo fui a las asociaciones donde se inscriben y me dijeron: ‘mire, con todos los respetos a las amas de casa, pero tiene la misma credibilidad que una asociación de amas de casa’”. Sin embargo, el problema, reconocer es que la gente desconoce esta información. “Pero la gente como no lo sabe dicen ‘ostras’ y, claro, los clientes cuando se meten en Internet buscando un poligrafista, estamos ahí anunciados los dos. Pero, afortunadamente hay muchísima gente que me busca, que me valora”, concluía la poligrafista.