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Faro de Vigo

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EL DROGAS | Cantante, compositor, ex-Barricada

"Nos han individualizado de manera que la solidaridad deja mucho que desear"

"La ilegalización de las drogas ha mantenido a gobiernos y mafias que mueven más dinero que el manejado en la cultura"

El Drogas (2i), con su banda, en una foto promocional. // Daniel Fernández

Es posible que si les digo que Enrique Villareal es uno de los poetas contemporáneos más seguidos desde los 80 hasta ahora, no sepan a quién me estoy refiriendo. Pero si aclaro que El Drogas -excantante de Barricada- prosigue con versos en letras y libros (incluso uno infantil para sus nietos) sabrán de qué hablo. Este músico y escritor, que defiende a ultranza la legalización de las drogas con información total de prospecto, llega a Vigo con su grupo para poner banda sonora a la puesta de sol del próximo sábado 5 de agosto, a partir de las ocho de la tarde, en la terraza del Auditorio Mar de Vigo.

- En su último disco (realmente son cinco en uno), incluye la canción "Por caminos imposibles". ¿De qué camino quiere usted permanecer alejado?

-Si comparo mi vida con otras personas, podría decir que vivo en el término etéreo de la felicidad. Soy abuelo, con dos nietos, y procuro pasar el máximo tiempo posible con ellos. Ahora, es posible gracias a la desgracia del coronavirus. Uno de los caminos que no quiero probar yo ni quiero para los míos ni para nadie es el del Mediterráneo. En otros lugares, toca pasar ríos, fronteras de desiertos... Quiero que quien se mueva a lo largo y ancho de este mundo lo haga por placer, por querer conocer nuevas culturas y experiencias; no por necesidad.

- En este último disco hay muchas canciones que tratan este tema.

-Sí, el segundo disco del quíntuple hace referencia a todo esto, al Mar Mediterráneo denominado Mar Muerte-terráneo. La relación que podemos tener con el mar tan romántica, aunque también puede ser trágica para los pescadores, se convierte en tragedia para otra gente. Otra tragedia es llegar a Europa, que tendría que ser tierra de solidaridad y comprensión y, sin embargo, se convierte para toda esta gente (refugiados) en una pesadilla.

- ¿Por qué cree que ocurre?

-Está claro que nos han ido individualizando de manera que el término solidaridad, incluso con nuestros propios vecinos, deja mucho que desear; no te digo nada en relación con personas que vienen por razones concretas como el vivir en un lugar bombardeado con bombas Made in Germany o Made in Spain u otro país que destruyen hogares y vidas de personas que son como nosotros y nosotras. Son personas que se ven en la obligación de dejar sus casas. Hay gente que hace algo como voluntarios que echan un cable con barcos. Yo lo que veo es que nos empujan a odiar a gente que son como nosotros. Tendríamos que pararnos, dar la vuelta y empezar a correr a gorrazos a la gente que nos empuja a este odio.

- Después de todos estos años tras la marcha de Barricada, ¿cómo ve aquel momento de ruptura?

-Para mí, forma parte de mi pasado, que fue muy interesante e importante y que me forjó unos cimientos de este presente. Lo veo sin más y sin menos. Llevo diez años fuera y en este tiempo he llevado una gran cantidad de cosas a cabo. Todo aquello, en un primer momento, fue una patada en el estómago (fue expulsado por sus compañeros) pero ahora estoy trabajando con otra gente y tan feliz.

- ¿Qué encuentra en la música?

-No encuentro; la música soy yo. No me entendería a mí mismo sin ella, sin ese abrigo que tengo en la música, composición, escucha de música o la escrita y lectura de libros. Compone un todo que forma a una persona que se llama a Enrique Villareal Armendáriz. Cada cual tenemos nuestras virtudes y defectos porque una virtud exagerada se convierte en un defecto. Mi defecto es esta profesión que viene de una virtud, vivir de una manera muy creíble esta profesión.

- ¿En algún momento pensó en dejar atrás el nombre de El Drogas?

-No, pero no tengo ningún apego al nombre o la forma de vestir al salir a actuar... Simplemente, con El Drogas me permite tener un repertorio de canciones que he escrito a lo largo de mi vida ya sea en la época de Barricada, Txarrena o de La Venganza de la Abuela. Me muevo muy cómodo tras ese mote. Ahora mismo, El Drogas es entendido más como una banda.

- Con dos nietos, si algún día le plantean cuestiones sobre el mundo de las drogas, ¿qué les diría?

-Buff, no lo sé. Yo vengo de esa época de los 80. El mote siempre lo he tenido más por el activismo, por la legalización de las sustancias. Estoy a favor de la legalización y de la información para tener conocimiento de lo que causan. Es lo que me gustaría.Puede sonar a utopía. Es lo que necesitaría el ser humano, libertad para consumir lo que se quiera con información previa. Ahora mismo, no sé ni qué sustancias se mueven. Sé que hay mucha química, por no decir todo. La ilegalización ha mantenido a gobiernos, redes mafiosas que mueven más dinero que el dinero manejado para la cultura en la mayor parte de los países del mundo. Creo que sería interesante poner sobre la mesa qué está pasando, qué pasó. Me refiero a las situaciones que trajo, por ejemplo, el tráfico de heroína como la pandemia del sida. La cantidad de personas que quedaron en el camino. Yo creo que áun no se analizaron las causas reales del por qué.

- ¿Piensa ya en un nuevo disco?

-Creo que necesitamos relajarnos. Todavía no sabemos qué va a pasar de aquí a ocho meses con la situación económica. Se puede intuir. En mi caso, hay que tener paciencia y esperar un poco a que la nueva situación se asiente y ver cómo se podrán hacer los próximos conciertos y festivales. Hay que ser conscientes de que la vuelta a lo de antes va a ser complicada.

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